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  • AFP

La gestión de las zonas forestales en Guatemala y Costa Rica, a través de concesiones y turismo, son ejemplos de cómo los bosques pueden ayudar al desarrollo sostenible, de acuerdo con un informe de la FAO difundido hoy.

En el documento "El estado de los bosques del mundo 2018: Las vías forestales hacia el desarrollo sostenible", la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) analiza la contribución de los bosques a 28 metas relacionadas con 10 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En el documento se afirma que los bosques y los árboles realizan contribuciones significativas a los ODS a través de la agroforestería, la gestión sostenible del agua, el turismo y la lucha contra la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad, entre otros, y se cita como ejemplos específicos a varios países, entre ellos Costa Rica y Guatemala.

El informe señala que el turismo de naturaleza está creciendo tres veces más rápidamente que la industria turística en conjunto y representa ahora alrededor del 20 por ciento del mercado mundial, y presenta el caso de Costa Rica, un país "considerado como uno de los principales destinos ecoturísticos del mundo".

En el 2016 el país centroamericano fue visitado por 2.9 millones de turistas no residentes que gastaron una media de 1,309 dólares por persona, y de acuerdo a datos de la Oficina de Turismo, el 66 por ciento de ellos afirmaron que el ecoturismo era uno de sus principales motivos para visitar Costa Rica.

En base a los datos oficiales, indicó FAO, puede estimarse que en 2016 el gasto relacionado, al menos en parte, con el turismo de naturaleza representó el equivalente al 4.4 por ciento del producto interior bruto (PIB) de Costa Rica.

"Se calcula que en 2015 las zonas de conservación forestal recibieron aproximadamente a un millón de visitantes no residentes", lo que puede suponer que "el total gastado en la visita a las áreas de conservación forestal fue el equivalente al 2.5 por ciento del PIB de Costa Rica.

Además, las zonas de conservación forestal recibieron 900,000 visitantes nacionales", indicó el informe.

Por otra parte, FAO indica en su informe que "el fortalecimiento de los marcos jurídicos que reconocen y garantizan los derechos de acceso a los bosques y árboles de las comunidades locales y los pequeños productores contribuirá en gran medida a los objetivos mundiales de poner fin a la pobreza y lograr la sostenibilidad".

En ese sentido cita, entre otros, el caso de Guatemala, donde "las empresas forestales comunitarias, con el apoyo de ONG, donantes y organismos gubernamentales, gestionan más de 420,000 hectáreas de tierras situadas dentro de la Reserva de la Biosfera Maya".

El Estado de Guatemala otorgó a cada empresa concesiones forestales. En el plazo de un año, de octubre de 2006 a septiembre de 2007, las empresas obtuvieron unos ingresos de 4.75 millones de dólares generados por las ventas de madera certificada entre otros beneficios económicos, de acuerdo con el análisis.

"Las empresas forestales generaban más de 10,000 empleos directos y unos 60,000 indirectos. Además, a los trabajadores se les pagaba más del doble del salario normal", señaló el informe mundial, que sin embargo recaló que en Guatemala, pese a "un sólido crecimiento económico" la tasa de pobreza se estimaba en el 56 por ciento en el 2000 y en 2015 habían alcanzado el 59 por ciento.

Las tasas de deforestación se situaron de media en el 1.43 por ciento al año entre 1990 y 2000, y en el 1 por ciento al año de 2000 a 2010, estando entre sus principales causas la extracción ilegal de madera y leña, en un contexto en el que el 70 por ciento de los guatemaltecos utiliza para cocinar los dendrocombustibles (energía obtenida a partir de biocombustibles primarios y secundarios derivados de los bosques, árboles y otra vegetación).

"En este marco se reconoce la función esencial que desempeñan los recursos de bosques y terrenos boscosos para el desarrollo urbano y rural sostenible y la estabilidad económica y medioambiental", señaló el informe, que reconoce los esfuerzos oficiales para la conservación y el uso sostenible de los bosques y la biodiversidad, manteniendo la cubierta forestal (32 por ciento).

El ente mundial alerta que "los elevados niveles de pobreza y el acceso desigual a la tierra siguen limitando las mejoras en el bienestar, en particular en el sector de los bosques y los terrenos boscosos" en Guatemala.