• Tegucigalpa, Honduras |
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  • EFE

El cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez condenó hoy los disturbios de la oposición política durante los desfiles por los 197 años de la independencia de la Corona española, en los que individuos con el rostro cubierto mancharon las paredes de la catedral de Tegucigalpa.

En la homilía que ofició este domingo en la catedral de Tegucigalpa, Rodríguez indicó que Honduras necesita una "nueva orientación", porque "no se pueden repetir páginas de la historia cuando llegaban a saquear los templos".

"Hemos tenido la semana pasada tristemente esa barbarie, porque no se le puede llamar de otra manera, porque claramente están haciendo el mal y nunca van a cosechar poder si siguen por esos caminos porque con Dios no se juega", subrayó.

El 15 de septiembre, en el centro de la capital hondureña, decenas de policías disolvieron la parte final del desfile organizado por el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) y el Partido Libertad y Refundación (Libre), que lidera el expresidente hondureño Manuel Zelaya, derrocado el 28 de junio de 2009.

Según una fuente policial, los disturbios en el centro de la capital fueron causados por individuos con su rostro cubierto que estaban causando daños a la propiedad privada y la catedral, justo cuando a pocas cuadras, en la Plaza Central, el expresidente Zelaya estaba terminando de pronunciar un discurso.

Los actos en la plaza se desarrollaban con normalidad cuando de pronto aparecieron decenas de policías lanzando gases y apoyados con una tanqueta con cañón de agua para disolver protestas.

El cardenal hondureño pidió a las personas que guían a esos individuos que "reflexionen", porque caminan por "un camino equivocado y jamás van a llegar al poder".

"El que se pone contra Dios, fracasa, aunque humanamente les parezca que están haciendo un bien.Conviértanse, hagan el bien, sigan la palabra de Dios, no esa ideología que solo llevan al dolor y a la muerte", enfatizó Rodríguez.

Aseguró que la persona que "siembra violencia, cosechará violencia, y el que siembra odio, cosechará odio, y así no se puede construir un nuevo país y esas ideologías son gérmenes de injusticia y de sufrimiento para muchos seres humanos".

"Aquel que divide el pueblo hondureño entre amigos y enemigos está equivocado nunca va sembrar desarrollo y paz, podemos pensar diferente, podemos tener distinta ideología, pero respetándonos unos a otros, el que no respeta, no merece respeto, sino al contrario", señaló.

El líder religioso pidió a los feligreses "orar para que esa gente se convierta, imponerse a toda costa, competir, hacerse valer, no son actitudes cristianas".

Insistió en que el desarrollo de un país solo se alcanza "con la paz y en el respeto a cada persona humana", y señaló que el mundo, a través de los medios de comunicación, "se da cuenta" de los disturbios.

"Que pueden pensar otras personas que desean venir a Honduras y ven ese vandalismo, dice no, allí no, porque no se respetan ni los valores religiosos", enfatizó.

Lamentó, además, que ese tipo de vandalismo ocurre ante la indiferencia de la autoridad, que está para proteger a todas las personas y no dejar la ciudad en manos de esas personas.

"Ojalá que los dirigentes y los que impulsan ese tipo de reacciones comprendan que están equivocados, que no sigan equivocándose, sino que emprendan el camino de la justicia, de la verdad y del respeto mutuo", indicó el cardenal hondureño.