• Tegucigalpa, Honduras |
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  • EFE

La crisis que vive Honduras derivada por el presunto fraude en las elecciones generales de 2017, transcurre con un diálogo lento, como que si a nadie le urgiera resolverla, una oposición dividida y un pueblo afectado por la pobreza, el desempleo, la violencia, la corrupción y la injusticia.

A casi un año de los comicios del 26 de noviembre de 2017, la crisis que surgió tres días después con protestas violentas en las calles sigue sin resolverse, mientras que la principal oposición que llamó a la desobediencia civil por el "fraude" se fraccionó y en estos días ha ratificado sus diferencias en redes sociales.

El proceso de diálogo iniciado en marzo pasado con la mediación de las Naciones Unidas ya cumplió ocho meses sin que los representantes del Gobierno, los partidos Nacional, en el poder, y Liberal, y del excandidato presidencial de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, Salvador Nasralla, se hayan puesto de acuerdo en temas importantes.

El viernes, cuando se creía que finalizaría el diálogo con los acuerdos que llevarán al Parlamento para su aprobación y ponerle fin a la crisis, las partes lo prolongaron hasta el día 26, justo cuando se cumple un año de que el actual presidente del país, Juan Orlando Hernández, fue reelegido entre denuncias de fraude.

El representante de las Naciones Unidas en Honduras y moderador del diálogo, Igor Garafulic, dijo al respecto que no hubo acuerdo en lo referente al fraude electoral que la oposición aduce y la amnistía por delitos postelectorales.

Tampoco hubo acuerdo en el tema del plebiscito para saber si los hondureños quieren que haya o no reelección presidencial, ni en lo que concierne a una segunda vuelta electoral, añadió Garafulic, quien destacó que sí hubo consenso en más de un centenar de puntos en materia de derechos humanos y reformas electorales, entre otros.

El pesimismo de algunos sectores que consideran que ha hecho falta voluntad de la clase política para resolver la crisis, contrasta con el entusiasmo de Garafulic, quien asegura que "valió la pena sentarse a discutir", aunque los puntos en los que no ha habido acuerdo pasarán a un nivel político más alto.

Ese nivel supone que los temas serán discutidos por el presidente Hernández, los excandidatos presidenciales Luis Zelaya, del Partido Liberal; Salvador Nasralla, de la otrora Alianza de Oposición contra la Dictadura, y el titular del Partido Nacional, Reinaldo Sánchez. No se sabe si Hernández, quien está representado en el diálogo por el ministro de la Presidencia, Ebal Díaz, se reunirá con ellos.

El ministro de la Presidencia dejó entrever el viernes que Hernández no intervendría porque él lo representa en el diálogo. Mientras el diálogo ha venido sin prisa, pero con muchas pausas, se han acrecentado las diferencias entre la oposición, como las de la excandidata presidencial del partido Libertad y Refundación (LIBRE) Xiomara Castro y Salvador Nasralla.

Castro ha arremetido en estos días contra Nasralla, a quien le cedió en 2017 la candidatura a la presidencia por la Alianza de Oposición que conformaron con el fin de sacar del poder a Hernández.

"Nunca dijiste que es más importante la opinión de EEUU que la del pueblo. Si hubiera conocido tu doble moral jamás habría cedido mi candidatura (de LIBRE). Ganamos por la unidad tú no eres honesto, eres un desagradecido", dijo Castro a Nasralla en Twitter el día 13.

Nasralla respondió en declaraciones a periodistas que no creía que ese mensaje lo hubiera escrito Castro, de quien además dijo que pasa más tiempo en República Dominicana que en Honduras.

Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya, otrora líder del Partido Liberal y quien fue derrocado en 2009 cuando promovía reformas que la ley le impedía, reaccionó con otro mensaje en el que le tildó de "mentiroso" y le reiteró que es un "desagradecido".

En el caso de LIBRE, primera fuerza de oposición en el Parlamento, cuyo coordinador es Manuel Zelaya, no participa en el diálogo mediante el cual se busca resolver la crisis postelectoral.

Nasralla, quien en las elecciones de 2013 sumó muchos votos con su partido Anticorrupción, después de romper este año con la Alianza de Oposición con LIBRE, ahora busca crear otro, porque el primero asegura que se lo "robó" el Partido Nacional.

La segunda fuerza de oposición en el Parlamento, el centenario Partido Liberal, que se resquebrajó tras el golpe de Estado a Manuel Zelaya en 2009, no ha podido recuperarse desde entonces y pareciera estar lejos de eso por la división interna que vive actualmente.

Su candidato en las elecciones de 2017, Luis Zelaya, no ha podido unificar y fortalecer al Partido Liberal, lo que evidencia que en Honduras no hay una verdadera oposición frente al gobernante Partido Nacional, que lleva tres períodos consecutivos en el poder, los dos últimos salpicados por denuncias de LIBRE de "fraude".