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Antes de que Nayib Bukele (37 años) fuera electo como presidente de El Salvador, el domingo 3 de febrero; Carlos Alvarado Quezada (38 años), de Costa Rica, ostentaba el título como el presidente más joven de Latinoamérica.

La elección de mandatarios más jóvenes podría ser una nueva tendencia en la región, donde los electores están buscando sangre nueva para cambiar a los gobiernos tradicionales.

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El Sociólogo Manuel Ortega Hegg dijo a El Nuevo Diario que existen dos fenómenos tras estas asunciones de jóvenes a las presidencias en El Salvador y Costa Rica.

Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica

El primero es, según el especialista, el agotamiento de los partidos tradicionales.

“En ambos casos, los partidos que los llevan a la presidencia no son tradicionales. En segundo lugar, esos nuevos partidos abren espacio a los jóvenes, lo que permite el cambio generacional en la política”, detalló Ortega.

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Agregó que los viejos partidos sólo utilizan a los jóvenes como  comparsas y para pegar propaganda en las campañas políticas, pero no suelen abrirles espacios de poder interno ni para correr como candidatos.

Para Martha Patricia Molina, abogada y especialista en temas de Corrupción y Estado de Derecho, graduada en la Universidad de Salamanca, España, la renovación generacional que se observa en Centroamérica “responde a la demanda que tienen los jóvenes en relación con tener nueva ideas y sin los vicios que ofrecen los candidatos políticos tradicionales”.

El sociólogo Sergio Cabrales agrega que para evaluar a los jóvenes en el poder se debe valorar “el escenario en que ambos llegaron a la Presidencia, no la tuvieron fácil”.

Cabrales indicó que en Costa Rica hubo una fuerte oposición contra Alvarado, de parte del sector más conservador, queriendo ganar más espacio; mientras que en El Salvador Nayib Bukele surgió desafiando a dos fuerzas políticas tradicionales: el FMLN y Arena.

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Cabrales afirmó que más que un asunto generacional se habla de una respuesta ante una política tradicional de la cual no se ven mayores avances, efectos e impactos positivos para los países centroamericanos.

Nayib Bukele, presidente electo de El Salvador.

Molina y Cabrales coinciden en que los candidatos jóvenes tienen mucho que ofrecer, aunque sean pocos los que se animen a postularse, o peor aún, sean muchos a los que se les limite hacerlo.

La tecnología

“Los prospectos jóvenes tienen mucho que ofrecer. Han nacido con la tecnología, la que dominan a la perfección, y se han preparado en diversas materias para enfrentar nuevos desafíos”, enfatizó la especialista en Estado de Derecho, quien además afirmó que contar con presidentes jóvenes permite pensar en un cambio de las políticas públicas.

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Por su parte, Ortega Hegg enfatizó en que los países centroamericanos están preparados para tener a nuevos líderes políticos, porque “esta generación de jóvenes está más preparada que la anterior, con visiones y aspiraciones más amplias del mundo y de la vida, y las sociedades centroamericanas son, en gran parte, jóvenes que comparten esas visiones y aspiraciones”.

El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, asumió el poder el 8 de mayo de 2018, tras ganar las elecciones con un 66.6% de los votos; mientras que Nayib Bukele venció en El Salvador al obtener más del 53% del respaldo.

Viejos partidos políticos se agotan

Oscar Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay, es uno de los que tiene mayor edad entre los representantes de Latinoamérica. Tiene 78 años, 40 años más que los nuevos mandatarios jóvenes centroamericanos.

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Los partidos tradicionales en Centroamérica tienen el reto de modernizarse y democratizarse o morir, señaló el sociólogo Ortega Hegg.

“Es lo que está mostrando la experiencia de la ruptura de los bipartidismos tradicionales en Costa Rica y El Salvador. Los viejos sistemas de partidos se han agotado”, apuntó.

Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica

Martha Pineda afirma que en Nicaragua la política tiene un “rostro senil” y sus políticos tradicionales no han dado espacio ni oportunidad para que se desarrolle la clase política emergente, que son los jóvenes.

“Usan a la juventud, a la que no tiene preparación académica ni moral, para adoctrinarlos y tenerlos como serviles”, apuntó.

Según Ortega Hegg, los jóvenes necesitan abrirse espacio en los partidos políticos y si estos persisten en su atraso secular y en su caudillismo, deben apostar por nuevas opciones políticas.

“Gente preparada está llegando y surgiendo en las bases de los partidos, sin duda el caudillismo pesa mucho todavía en Centroamérica para que dejen entrar a jóvenes, pero se van abriendo camino para que sean reconocidos y puedan tener espacio”, indicó Sergio Cabrales.

Atrasos

Los especialistas coinciden en que en Centroamérica la juventud actual tiene madurez, talento, capacidad, empatía y grandes aspiraciones.

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Para Sergio Cabrales llegó la hora de “vacunarse contra el caudillismo y esta coyuntura crítica destructiva que estamos pasando ahora tiene que ser una oportunidad grande para que jóvenes entren al escenario político”.

“Creo que tenemos un enorme atraso en el sistema político en general y en el sistema de partidos, el caudillismo tradicional domina el sistema y los partidos impiden la movilidad, la modernización y la democratización interna en sus filas”, declaró Ortega Hegg.