•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • EFE

La Iglesia católica dijo este domingo que la sociedad en Honduras vive en una "escalada de odio y de violencia", con un promedio de diez homicidios al día, y pidió a los hondureños "amar" a sus enemigos.

"Vivimos una escalada de odio y de violencia en nuestras sociedades", indicó el sacerdote Juan Carlos Martínez en la misa dominical oficiada en la catedral de Tegucigalpa.

"Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los injurien, estas palabras de Jesús son gran una novedad radical para nosotros, pero no absoluta", subrayó el religioso.

Eso se fundamenta "en el anhelo más profundo del ser humano, la necesidad amar y de sentirnos amados", señaló el sacerdote hondureño.

 

Enfatizó que esa es la visión de Jesús sobre la vida humana, pues "el ser humano es más humano cuando el amor está en la base de todas sus actuaciones y ni siquiera la relación con los enemigos es una excepción".

Aseguró que quien es "humano hasta el final descubre y respeta la dignidad humana del enemigo por desfigurada que se nos pueda presentar".

"El amor a los enemigos es una actitud específica de los que deseamos ser discípulos de Jesús y está marcado por la gratuidad como lo está el comportamiento de Dios hacia cada uno de nosotros, todos llevamos nuestro germen de orgullo que en determinadas circunstancias se convierten también en un germen de odio", añadió.

El odio es un "mal que envenena, un impulso negativo, que no nos deja en paz, nunca produce satisfacción sino angustia, tiene un carácter destructivo, a veces se enraíza en heridas de nuestra sensibilidad o de frustraciones de nuestras necesidades exageradas de reconocimiento, de amor, de ser importantes y Jesús viene a liberarnos de todo lo que nos impide vivir", señaló.

Aseguró que la sociedad ha "olvidado la importancia que puede tener el perdón para la humanización de las personas y el avance de las sociedades y de los pueblos", ya que el perdón "liquida los obstáculos que vienen de nuestro pasado y despiertan en nosotros energías nuevas para seguir luchando, a seguir caminando".

Los cristianos necesitan "redescubrir la fuerza humanizadora social y política del perdón y sin una experiencia de perdón", las personas y las sociedades "quedan sin futuro, pues el perdón libera, ennoblece y humaniza a