•   San Salvador, El Salvador  |
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  • EFE

Una pelea al entre miembros de la pandilla Barrio 18 en una cárcel de El Salvador se saldó este sábado con cuatro fallecidos, informó un portavoz de la Policía Nacional Civil (PNC).

El portavoz policial indicó, sin entrar en detalles ni precisar las identidades de los fallecidos, que las muertes se registraron en la prisión de la localidad de Quezaltepeque (oeste).

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Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR) detalló en sus redes sociales que un fiscal de su Unidad Especializada de Delitos de Homicidio se dirige a la cárcel para "iniciar investigación".

Ninguna de las dos fuentes señaló la hora en la que se registró la pelea, el rango de los fallecidos en la estructura criminal o si las muertes se dieron por una purga al interior de la pandilla.

No es la primera vez que las autoridades de seguridad registran la muerte de varias personas en esa cárcel, ya que en febrero de 2018 fueron asesinados 4 miembros de la facción Revolucionarios del Barrio 18.

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De igual forma, 14 reos resultaron muertos en agosto de 2015 a raíz de una purga en la estructura criminal y el hallazgo de los fallecidos se produjo cuando los guardias de la prisión realizaban el encierro rutinario de los reclusos.

El entonces ministro de Seguridad, Benito Lara, confirmó en una conferencia de prensa que todas las víctimas fueron asesinadas mediante "estrangulamiento con ayuda de armas blancas".

Esta cárcel fue uno de los seis recintos en los que el país aplicó una serie de "medidas extraordinarias" de seguridad en abril de 2016, como parte de una ofensiva gubernamental contra las pandillas para recuperar el control de las prisiones.

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En agosto de 2018, el Congreso salvadoreño aprobó una reforma legal con la que dichas medidas, que incluyen la suspensión de las visitas y el recrudecimiento del régimen de seguridad, se volvieron permanentes y se aplicaron en más cárceles.

El Gobierno atribuye a las "maras" los índices de violencia de entre 103 y 50,3 homicidios por cada 100.000 habitantes registrados entre 2015 y 2018, cifras que ponen al país como uno de los más violentos del mundo.