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  • EFE

El Gobierno de Guatemala anunció este miércoles que ha puesto en marcha un "plan de actuación" ante la nueva caravana de migrantes, en su mayoría hondureños, que se espera que lleguen a Estados Unidos.

El Instituto Guatemalteco de Migración indicó que esta iniciativa se ha desarrollado "ante movimientos masivos de personas" y que contempla, entre otros puntos, reforzar el personal en las delegaciones fronterizas con Honduras de Agua Caliente y El Corinto para el paso de un millar de personas, según las primeras estimaciones.

Los migrantes, explicó la entidad estatal, "ingresarán de forma regulada a Guatemala, pues están realizando los controles migratorios correspondientes en las delegaciones mencionadas", y agregó que los adultos deberán presentar su documento de identificación o pasaporte y los menores de edad su documento e ir acompañados de uno de los padres.

El Instituto también avanzó que ya ha destinado personal hacia la delegación de Tecún Umán, fronterizo con México, "con el fin de atender a las personas que saldrán por ese punto".

Centenares de hondureños comenzaron en las últimas horas una nueva caravana con destino a Estados Unidos desde San Pedro Sula, norte de Honduras, aduciendo la falta de empleo e inseguridad en su país.

Ante esta situación, el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, anunció que se están investigado "10 redes de coyotaje" y que esta actuación forma parte de un tema judicial "a nivel internacional" para "poder caer con todo el peso de la ley a todas esas agrupaciones de coyotaje que están haciendo de la vida y la necesidad de muchas personas una forma muy sufrida, muy arriesgada de migrar".

Desde la primera caravana, de octubre de 2018, y la última en enero de este año, Estados Unidos ha reiterado en diversas ocasiones que no les concederá asilo, que no es cierto que por el hecho de que se hagan acompañar de niños les permitirán ingresar a ese país e incluso que cerrará las fronteras.

De hecho, a finales de marzo el Gobierno estadounidense anunció que retiraría la asistencia económica a los países del Triángulo Norte de Centroamérica, una de las zonas más pobres y violentas del mundo formada por El Salvador, Guatemala y Honduras, por "no hacer nada" y permitir la formación de caravanas de migrantes que tienen como objetivo llegar a Estados Unidos.

Ante esta decisión, días después los Gobiernos de los tres países se comprometieron a investigar a las organizaciones que se dedican al tráfico ilícito de inmigrantes hacia Estados Unidos y pidieron a los padres de familia "evitar exponer a sus hijos a los riesgos que comprende el trayecto migratorio irregular".

Un total de 196.061 migrantes del Triángulo Norte de Centroamérica -una de las zonas más violentas y pobres del mundo formada por Guatemala, El Salvador y Honduras- fueron deportados desde Estados Unidos y México durante 2018, lo que representa un aumento del 37,9 por ciento más que el año anterior.