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Los comicios generales del próximo 5 de mayo en Panamá, a los que están llamados más de 2,7 millones de votantes, tienen entre sus principales claves la irrupción del movimiento independiente y una nueva y restrictiva ley electoral que limita la propaganda y el gasto.

Con siete candidatos en contienda por la Presidencia y centenares más para los 71 escaños del Parlamento para el periodo 2019-2024, estas son las claves más importantes del proceso electoral de Panamá:

"No a la reelección"

Un movimiento cívico que comenzó como un mensaje en las redes sociales - "#NoALaReelección" - logró calar en un electorado harto de escándalos por el manejo discrecional de los fondos en el Parlamento, y una encuesta arrojó que el 77,6% de los votantes no reelegiría al diputado de su circuito.

El fuego se avivó luego de que a última hora la Contraloría reveló auditorías que demuestran al menos el uso irregular de los fondos parlamentarios, con nóminas de trabajadores llenas de familiares de los diputados, en un escándalo que involucra a todos los partidos.

La campaña "No a la reelección" ha logrado además quitar protagonismo a los aspirantes presidenciales, en un hecho inédito en la joven democracia de Panamá.

Un proselitismo sin chispa

Los 2,7 millones de votantes llamados a las urnas llegarán el sábado a la jornada de reflexión y ley seca -que no aplica a turistas en hoteles- casi por inercia, por lo insípida de una campaña sin prácticamente signos externos y limitada a 60 días, por una nueva legislación electoral, algo de lo que algunos diputados que aprobaron esas reformas se arrepienten en privado.

Juan Carlos Varela, presidente de Panamá. EFE/END

A eso se suman las propuestas prácticamente homogéneas de los candidatos presidenciales con total coincidencia sobre la necesidad de reformas constitucionales y medidas urgentes para relanzar la economía.

El efecto "Martinelli"

Entre los matices grises de la campaña surgieron las aspiraciones a alcalde de Panamá y a diputado del Parlamento del expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014), sometido a un juicio por malversación y espionaje político, unas candidaturas que finalmente fueron anuladas por el Tribunal Electoral en respuesta a una impugnación.

Esa decisión agitó el ambiente electoral con denuncias de "persecución política" y componendas para sacar de la carrera al polémico ex jefe del Estado.

Ricardo Martinelli, expresidente de Panamá. EFE/END

Los últimos intentos por el voto oculto

Los encuestadores y los analistas están seguros de que los encuestados no dicen siempre la verdad y un voto oculto que rondaría el 30% del electorado puede cargar la balanza hacia quien lo logre atraer, tal el caso del fenómeno del independiente Ricardo Lombana, que casi sin recursos ha logrado movilizar masas en el interior del país.

El tribunal electoral "armado"

Desde este lunes y hasta el recuento del último voto, el organismo electoral contará con más de 20.000 efectivos armados para garantizar la pureza del sufragio, un acto que se ha vuelto una tradición desde los comicios de 1994, considerados históricamente los más honrados de la era posdictadura (1968-1989).

Ricardo Lombana, candidato presidencial por libre postulación en Panamá. Archivo/END

Percepción y realidad del resultado

La percepción panameña indica que la alternancia en el poder entre partido de gobierno y oposición debe producirse, respaldado por las encuestas. No obstante, la incógnita de la participación del electorado joven, el 30% del padrón, se nota más por redes sociales y es imposible pronosticar si se convertirá en votos o en abstención como ha sido antes, porque se nota mayor activismo, sobre todo en favor de los independientes, en un país donde el más votado gana.

La batalla contra los hackers

El tribunal electoral se ha reforzado con un equipo contra ataques informáticos de alto nivel y ha hecho alianza con las empresas globales de redes sociales para contener a los piratas cibernéticos y denunciar las noticias falsas.