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Con una oferta electoral homogénea que incluye una reforma constitucional para modernizar el Estado y medidas urgentes para reactivar una economía que llegó a crecer dos dígitos, siete candidatos se disputan el próximo domingo la Presidencia de Panamá.

Tras una campaña atípica, gracias a una nueva ley que la limitó a 60 días, el 5 de mayo se sabrá si se mantiene la que hasta ahora ha sido la regla en Panamá -las elecciones las gana siempre la oposición- o si se impone por sorpresa algún independiente o el candidato oficialista.

Estos son los aspirantes a dirigir Panamá durante el próximo quinquenio: cuatro representantes de partidos políticos y tres independientes, entre los que solo hay una mujer.

Laurentino "Nito" Cortizo, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), primera fuerza parlamentaria con 26 de los 71 escaños de la unicameral Asamblea Nacional (AN).

Exministro y exlegislador de 66 años que aparece favorito en las encuestas, ha esgrimido un discurso nacionalista con promesas de gobernar con autonomía y firmeza para reorientar el Estado a través de una reforma constitucional por vía legislativa y abatir "la corrupción e incapacidad" que, a su juicio, ha reinado en Panamá en la última década, en la que su PRD ha sido oposición.

Laurentino Cortizo, candidato a la presidencia de Panamá. EFE/END

En la trayectoria política de este empresario agropecuario, que se jacta de no pertenecer a la cúpula de su partido, destaca su renuncia como ministro de Desarrollo Agropecuario (2004-2006) debido a sus reticencias frente a los términos del tratado de libre comercio que se negociaba entonces con EE.UU., que fue firmado en 2007 y entró en vigor cinco años después.

En su programa electoral, este político con una maestría en administración de empresas y estudios en negociaciones comerciales internacionales por la Universidad de Texas en Austin (EE.UU.) plantea una lucha frontal contra la corrupción, la pobreza y la desigualdad, así como promover la justicia social, la equidad y las oportunidades.

Rómulo Roux, del partido Cambio Democrático (CD), segunda fuerza parlamentaria con 24 escaños en la Asamblea Nacional.

Rómulo Roux, candidato a la presidencia de Panamá. Archivo/END

Excanciller y exdirectivo del Canal de Panamá, este abogado y presidente del CD que se ubica segundo en los sondeos ha hecho lema de su campaña "Lo bueno vuelve", en alusión a la pujanza económica de Panamá durante el gobierno de su correligionario Ricardo Martinelli (2009-2014), sometido a juicio por peculado y espionaje político, en un caso "político" en palabras del aspirante presidencial.

La reactivación económica, la mejora de la seguridad pública y la transformación de la educación son las prioridades del programa de Gobierno de este padre de siete hijos, sin olvidar la transformación del Estado mediante una reforma constitucional aprobada por dos legislaturas parlamentarias.

Roux ha utilizado un discurso público pausado y sopesado, el mismo con el que destronó en enero de 2018 a Martinelli de la presidencia del CD, para conectar con las masas proclamando que las deficiencias en sanidad, educación y calidad de vida de los panameños son consecuencia de la supuesta alianza entre sus principales adversarios: el PRD y el gobierno en manos del Partido Panameñista.

Ricardo Martinelli, expresidente de Panamá. EFE/END

José Blandón, del gobernante Partido Panameñista, minoría en el Parlamento con 16 escaños.

Exlegislador y exalcalde de Panamá, este político sin aparente opción de triunfo, según los sondeos, ofrece un "cambio profundo" en todos los ámbitos a través de una Asamblea Constituyente, un mensaje con el que busca repetir la sorpresa del 2014, cuando el Partido Panameñista se alzó con un triunfo presidencial improbable, según las encuestas de entonces.

"Nuestro país necesita un #CambioProfundo. Es momento de que Panamá sea gobernado con nuevas reglas, escuchando a todos, trabajando con todos y dando resultados para todos", repite este político, padre de cuatro hijos y casado en segundas nupcias.

José Blandón, candidato a la presidencia de Panamá. Cortesía/END

Blandón, un abogado de 51 años que luchó en las calles contra la dictadura militar, ha dicho que su mejor legado como presidente será reformar la educación. También propone en su plan de gobierno una red nacional de emprendedores y una inédita inversión en innovación y tecnología para el agro, cuya producción pondria "en primer lugar".

Saúl Méndez, del izquierdista Frente Amplio por la Democracia (FAD), que actualmente no tiene representación parlamentaria.

Líder del poderoso sindicato de la construcción Suntracs, Méndez es el candidato de izquierdista y la cara con la que el FAD busca mejorar el 0,6% de los votos que alcanzó en las elecciones de 2014.

Con un discurso anticapitalista y antiimperailista, este abogado de 48 años que asesora a otros sindicatos latinoamericanos promete acabar con la acuciante desigualdad económica, impulsar el decadente sector agropecuario, mejorar la educación pública y convocar una Asamblea Constituyente.

Saúl Méndez, candidato a la presidencia de Panamá. Cortesía/END

Méndez ha sido muy crítico en los últimos años con la postura del presidente Juan Carlos Varela con respecto a la crisis de Venezuela y se ha convertido en uno de los pocos defensores del chavismo en Panamá.

Ricardo Lombana, independiente.

Abogado, periodista y excónsul de Panamá en Washington durante el Gobierno de Martín Torrijos (2004-2009), algunas encuestas le sitúan en tercer lugar en intención de voto, lo que le convierte en el aspirante por libre postulación que más entusiasmo ha generado desde que las candidaturas independientes son permitidas en Panamá.

Con 45 años, es el aspirante más joven a la silla presidencial y el que parece estar canalizando el voto protesta. Los expertos señalan que ha subido en los sondeos gracias a su discurso contra la corrupción y los partidos tradicionales, a quienes culpa de los males de Panamá.

Ricardo Lombana, candidato a la presidencia de Panamá. Cortesía/END

Si llega al poder, promete crear una fiscalía especial para atajar la corrupción, limitar el uso de fondos públicos y redactar una nueva Constitución para fortalecer la separación de poderes y reducir el presidencialismo: "La corrupción es el principal cáncer de Panamá", suele repetir.

Ana Matilde Gómez, independiente.

La única mujer que compite este año por la silla presidencial se convirtió en 2004 en la primera mujer al frente de la Procuraduría General de la Nación, cargo del que fue destituida en 2010 por el Supremo panameño por un caso de abuso a la autoridad, que ella misma recurrió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).

En las pasadas elecciones de 2014 fue la diputada más votada en todo el país y la única independiente que consiguió un curul parlamentario: "Soy la voz de los ciudadanos decentes y transparentes", dice en su programa electoral.

Ana Matilde Gómez, candidata a la presidencia de Panamá. EFE/END

Defensora de la educación como eje transformador de la sociedad, Gómez promete destinar el 6% del PIB a la educación y mejorar la formación de los docentes. Muy crítica con los escándalos de corrupción de los últimos años, la candidata promete también crear un gabinete anticorrupción y cambiar la ley de contrataciones públicas.

Marco Ameglio, independiente

Empresario y exmiembro de la Junta Directa del Canal de Panamá de 2010 a 2018, Ameglio renunció a su puesto en la vía interoceánica un año antes de que acabase su mandato de nueve años para presentarse como candidato de libre postulación.

Marco Ameglio, candidato a la presidencia de Panamá. Cortesía/END

Aunque concurre como independiente es desde hace décadas un rostro habitual de la política panameña: fue diputado entre 1989 y 2004 por el gobernante Partido Panameñista, del que se fue voluntariamente el año pasado tras mostrar discrepancias con el presidente Varela.

Ameglio, a quien las encuestas le sitúan en uno de los últimos puestos, ha protagonizado una campaña con duros exabruptos y en la que anima a "exterminar a la ratas", en referencia a los políticos corruptos.