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  • AFP

Al acercarse el fin de su mandato, el presidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén, defendió este miércoles que los dos gobiernos del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) lograron reducir la pobreza en el país.

"Bajamos la pobreza de 37,8% en el 2009 a 29,2% en el 2017, y en particular la pobreza extrema, disminuyó de 12% a 7,5% con una mejoría en la calidad de vida de miles de familias", destacó el mandatario en un informe de su gestión.

Sánchez Cerén, quien llegó al poder en 2014, entregará el mando al presidente electo Nayib Bukele el próximo 1 de junio.

El mandatario es un excomandante de la entonces guerrilla del FMLN y firmante de los acuerdos de paz que terminaron con la guerra civil de 12 años en 1992.

Destacó que durante su administración se intensificó la "política redistributiva", que permitió disminuir la desigualdad, y presentó como un logro la "gratuidad" en la prestación de los servicios públicos de salud.

Con ello, el país pasó de tener 421 centros de atención médica en 2009 a más de 820 en la actualidad.

En el campo de la educación, dijo que con la participación de 100.000 voluntarios, El Salvador logró reducir el analfabetismo de 17,9% en 2007 a 7,6% en la actualidad.

Salvador Sánchez Cerén, presidente de El Salvador. Archivo/END

El mandatario sostuvo que el país alcanzó una tasa promedio de crecimiento económico de 2,4% anual en su mandato.

En cuanto al combate de la delincuencia común y del crimen organizado, el mandatario detalló que se incautaron cientos de toneladas de drogas y se desarticularon estructuras criminales.

No obstante, El Salvador se mantiene como uno de los países sin guerra más violentos del mundo, según las estadísticas internacionales.

El país registró 3.340 homicidios en 2018, 15% menos que el año anterior, una tasa de 51 asesinatos por cada 100.000 habitantes.

La cifra está lejos del promedio mundial de 5,3 homicidios por 100.000 habitantes establecida en 2015 por la Oficina de la ONU contra la Droga y la Delincuencia.

Las autoridades atribuyen la mayor parte de la violencia homicida a las pandillas, que tienen un poco más de 70.000 miembros, de los cuales cerca de 17.000 están encarcelados.