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  • AFP

Dos días de un paro promovido por maestros y médicos que se oponen a dos decretos asociados a los servicios de educación y salud, dejaron el jueves y viernes decenas de lesionados y detenidos; vandalismo, pérdidas millonarias y una gran quema de neumáticos en varias ciudades de Honduras, algunos de ellos en el edificio de la Embajada de EE.UU. en Tegucigalpa.

El paro del jueves y viernes en casi todas las ciudades más importantes de Honduras, se sumó a otras protestas que durante todo mayo promovieron maestros y médicos que exigen la derogación de dos decretos sobre una Ley de Reestructuración y Transformación del Sistema Nacional de Salud y Educación.

Los docentes y galenos aducen que los dos decretos tienen como objetivo privatizar los servicios de educación y salud, además de masivos despidos de personal que trabaja en esos sectores de la administración pública. En un intento por calmar los ánimos, el presidente del Parlamento hondureño, Mauricio Oliva, anunció el 30 de abril que los decretos, que habían sido aprobados dos semanas antes, quedaban suspendidos y que comisiones multipartidarias revisarían lo relacionado por separado en el campo de la educación y la salud.

A eso le han seguido reiteradas declaraciones del presidente hondureño, Juan Orlando Hernández; sus ministros de Salud, Educación y de la Presidencia, lo mismo que diputados del Parlamento, en el sentido de que los servicios de salud y educación "no serán privatizados, ni habrá despidos de personal".

Además, el Gobierno de Hernández ha venido reiterando una invitación al diálogo con los maestros y médicos. Pero los directivos de los maestros y los médicos dicen que no creen "nada" de lo que dicen Hernández, sus ministros y diputados, porque siempre les han "mentido" y que, aunque ahora dicen que no hay privatizaciones, ni despidos, "más tarde lo harán".

Hasta ahora no hay una cifra exacta de lesionados y detenidos durante las violentas protestas del jueves y viernes, ni del monto de las pérdidas millonarias causadas a la economía por daños a la propiedad pública y privada; incendios de vehículos livianos y de carga, incluso actos de pillaje y vandalismo, entre otros múltiples daños en varias ciudades del país.

A eso se suma que los estudiantes de escuelas, colegios de educación media y de universidades del sector público han perdido clases casi todo el mes de mayo, mientras que muchos enfermos no han recibido atención en algunos de los hospitales del Estado, por las protestas de maestros y médicos.

Sobre los daños a la propiedad pública y privada, y el vandalismo, la presidenta del Colegio Médico de Honduras (CMH), Suyapa Figueroa, reiteró el viernes que "todos sabemos que las movilizaciones son infiltradas por el Gobierno" y que el presidente Hernández es el "culpable de todo".

Los directivos de los maestros y médicos se mantienen firmes en su posición de "no aceptar" el diálogo al que les invita el Gobierno, si no son "derogados totalmente" los dos decretos que son la causa de la polémica. De parte del Gobierno tampoco se avizora que los dos decretos puedan ser derogados, ni ha explicado hasta ahora por qué no lo hace para poner alto a los paros y que inicie pronto el diálogo.

La situación es grave por todo lo que está implicando el paro nacional, cuyos promotores dicen que lo mantendrán hasta que el Gobierno cumpla con su exigencia como única condición para sentarse a dialogar sobre el mejoramiento de la salud y educación del país.

Con los paros no pierden los directivos de los maestros, ni los médicos, ni el presidente y sus ministros, ni los diputados, sino todo un pueblo que en más del 60 % de los 9,1 millones de habitantes que tiene Honduras, siempre ha sido pobre en un país que nunca ha tenido verdaderas políticas en materia de salud y educación.

El país centroamericano sufre en el campo de la educación porque en muchas escuelas y colegios los alumnos no disponen de todo lo que requieren para una buena enseñanza.

En otros casos, aunque no es algo generalizado, hay maestros que no están al nivel de la pedagogía moderna y las nuevas tecnologías.

Muy deficiente también es el sistema de salud, con hospitales públicos a los que muchos pacientes no llegan a que les curen sus males, sino a que se los agudicen porque no hay medicinas. La falta de hospitales completos obliga a muchos enfermos a viajar desde el interior a Tegucigalpa o San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes, donde funcionan, con muchos problemas, los dos principales nosocomios del país, que siempre están saturados de pacientes.

Hay pacientes que requieren de urgentes cirugías u otros tratamientos especiales paro lo que les dan cita para seis meses después, razón de sobra para que salgan más graves de lo que llegaron al hospital y la incertidumbre de si entonces estarán vivos para volverse a ver la cara con los médicos en el quirófano

Médicos, maestros y el Gobierno coinciden en que el país tiene deficientes sistemas de salud y educación, pero no son capaces, por falta de una verdadera voluntad de todos ellos, desde hace muchos años, de buscar mediante el diálogo una solución, esta vez, a una crisis que podría agudizarse más en los próximos días.