• Ciudad de Guatemala, Guatemala |
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  • AFP

Estados Unidos impulsará negociaciones para alcanzar acuerdos migratorios con El Salvador, Costa Rica, Honduras y Panamá, en línea con el sellado la semana pasada con Guatemala, para frenar la migración irregular desde Centroamérica, informó este jueves un alto funcionario norteamericano.

El secretario interino de Seguridad Nacional estadounidense, Kevin McAleenan, quien visita Guatemala para dar seguimiento al pacto, dijo a periodistas que con más convenios similares se detendría la trata de personas y la migración irregular hacia su país.

"Ahora estamos tratando de conversar con Honduras y El Salvador para tener arreglos similares a los de Guatemala. El presidente (estadounidense Donald) Trump también invitó a Costa Rica y Panamá porque esto lo vemos como una responsabilidad regional", declaró McAleenan por medio de un traductor en un encuentro con la prensa.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. EFE/END.

El viernes pasado, Guatemala firmó en Washington un acuerdo que, según la Casa Blanca, lo convierte en "tercer país seguro". Bajo el convenio, quienes aspiran a pedir asilo en Estados Unidos y pasen antes por este país centroamericano, deberán hacer allí su solicitud.

McAleenan insistió en que el fenómeno migratorio es "una responsabilidad regional" y por ello Washington firmó también "un acuerdo importante con México para abordar temas de seguridad para atacar los contrabandistas" de personas.

Aseguró que con los convenios, los centroamericanos podrán optar a visas agrícolas temporales.

Lo que "se busca es trabajar con la región, dar más acceso a empleo legal en los Estados Unidos. Nosotros sí queremos que los agricultores vengan a trabajar en nuestra economía y darles protección a estos trabajadores", dijo.

McAleenan comentó que Guatemala es un país “crucial” para atacar el tráfico de personas debido a su posición geográfica.

Estados Unidos detuvo un récord de 144,000 inmigrantes indocumentados en la frontera con México en mayo, un pico en 13 años. En junio, la cifra se ubicó en 104,000, un aumento del 142%, respecto al año anterior.

La mayoría son familias del llamado Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador) que huyen de las condiciones de pobreza y violencia en sus países.

El gobierno de Trump hizo de la lucha contra la inmigración irregular un eje de su campaña y una piedra angular de su gobierno en su búsqueda de levantar un muro en la frontera con México.

El secretario McAleenan fue enfático en que su país no dará asilo a personas que hayan migrado por cuestiones económicas.

Reparos legales

En tanto, el ministro del Interior de Guatemala, Enrique Degenhart, dijo a periodistas que espera que la máxima instancia de justicia del país, la Corte de Constitucionalidad (CC), resuelva una lluvia de amparos contra el acuerdo con Washington para determinar el camino legal a seguir.

Uno de “los escenarios” es que el pacto empiece a funcionar como un acuerdo bilateral, o que sea sometido a debate en el Congreso”, precisó.

El pacto desató una oleada de críticas en Guatemala, un país con casi 60% de pobreza, de sectores que consideran que la nación centroamericana no tiene condiciones para recibir a los migrantes.

También se concretó entre denuncias de que fue firmado bajo presión de Washington.

Degenhart afirmó que el acuerdo fue suscrito sin “ninguna amenaza o presión” de Estados Unidos, aunque reconoció que la advertencia de Trump de gravar exportaciones y remesas sigue vigente.

“La advertencia que recibimos hace algunos días no ha desparecido”, afirmó.

McAleenan, antes de concluir su visita, se reunió en privado con el presidente guatemalteco, Jimmy Morales.

Previamente se encontró con los candidatos al balotaje presidencial del 11 de agosto, el derechista Alejandro Giammattei y la socialdemócrata Sandra Torres, ambos opuestos al pacto migratorio.

“En reunión con el secretario McAleenan escuchamos propuesta de 3er. país seguro, confirmando negociación opaca y las torpezas de JM (Jimmy Morales)”, escribió Torres en Twitter.

El campus central de la Universidad de San Carlos, la única estatal de Guatemala, permaneció cerrado por tercer día por una protesta estudiantil contra el acuerdo migratorio y supuestos planes para privatizar la institución.