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¿Cuántas medallas?

Foto por: Melvin Vargas

Ayer se repartieron las primeras medallas en lucha.

Un acertijo. Nada es seguro en estos juegos, excepto la inseguridad en los resultados. Difícilmente podemos decir que hay algo escrito. Quizás una final en beisbol entre Nicaragua y Panamá, sea lo más viable, pero no se le puede poner sello.

Hoy comenzarán a entrar en calor los centroamericanos del 2017. Las expectativas giran alrededor de una pregunta sin respuesta: ¿Cuántas medallas podrán conseguir nuestros atletas? y entre ellas, ¿cuántas de oro? El propio Poirot, el detective histórico de Agatha Christie, capaz de resolver tantos misterios, renunciaría a tomar este caso de las probables medallas pinoleras? “Eso es mucho más complicado” podría decir colocando su natural arrogancia debajo de la suela de sus zapatos.

Ninguno de nosotros es una aproximación de Poirot, en consecuencia, lo más sencillo, es esperar que se supere el total de 113 logradas hace cuatro años en Costa Rica, y por supuesto, mejorar considerablemente las 15 doradas. El salto de 43 preseas en 1977 a 106 en 1986, con incremento de 9 a 31 en oros, ha sido lo más significativo en el aspecto positivo. No esperamos una relación numérica así, pero sí un avance llamativo, sin pretender retar a Guatemala y Costa Rica, que si vienen tan bien armados como fueron vistos en San José seguirán en la esfera de los favoritos, estando pendientes del potencial que muestren, el siempre temido Panamá, y El Salvador, que como decíamos ayer, es ganador de tres coronas en este evento.

Marcas envejecidas

Lo que hace más difícil el cálculo, es lo sinuoso de las consideraciones. Hemos dejado de tener real presencia en atletismo, deporte esencial en los Juegos de 1986, 1990 y 1994, aproximándose a las 30 medallas y derribando marcas nacionales, algunas que permanecen intactas con un envejecimiento mayor de 20 años, sin que sean marcas estupendas, sino vulnerables. Una de las razones por las que me interesa mucho, ver si el joven Frank Garth, se convierte en el primer pinolero en saltar los 2 metros en altura, una vieja y carcomida pretensión, excesivamente discreta vista desde cualquier butaca.

La pérdida de brillo del tenis de mesa como productor de medallas, reducido a solo 2 en Costa Rica, después de llegar a registrar hasta 9 con más de cuatro oros, propone un gran reto para el brioso chavalo de 16 años Gary Castro, que se encontrará entre fieras de la región. Como ya hemos explicado, los deportes colectivos tienen muy poco significado. Entre el beisbol, el baloncesto, el voleibol y el futbol, solo pueden aportar siete medallas, menos que aquel tenis de mesa.

Todo es especulativo

Nuestra natación nunca ha sido fuerte, y cuando se pudo hacer ruido, Costa Rica con una sólida protesta, sacó de circulación a Luis Correa. El repunte del boxeo, es esperado, igual que el retorno de las pesas en varones, deporte limitado a 4 en sector masculino, después de ser un garantizador de más de 20. Vamos a depender de los deportes de combate, esos que yo no domino como el karate, taekwondo y lucha; escucho mucho sobre el remo, el físico culturismo y la esgrima. Eso está por verse. Por ahora, todo es especulativo.

Como puede observarse, no tenemos punto de apoyo para entrar en cálculos apropiados, sobre todo, por no estar al tanto con precisión del nivel de competencia de los rivales. He conversado con algunos de los entrenadores y se muestran prudentes. La pregunta: ¿cuántas medallas podemos lograr, estableciendo cifras junto a los colores del metal? le provocaría un fuerte dolor de cabeza a la legendaria Agatha Christie, dejando desarmado al propio Poirot. De cualquier manera, lo intrigante, atrae hacia diferentes tipos de atrevimientos.