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Eran las 7 de la mañana en el puerto Asese de Granada, sonaban polkas y cumbias mientras algunos atletas desayunaban, unos se pesaban y otros hacían sus respectivos estiramientos, previos a la competencia de remo, que se realiza en el marco de la XI edición de los Juegos Deportivos Centroamericanos. Algo nuevo para los granadinos, sin embargo, fueron pocos los que se acercaron al restaurante Villas del Mombacho para observar la regata y tener una mejor visualización. Seguramente el horario en que se realiza este evento, que es de 8:30 a 10:00 a.m., fue el impedimento principal. No obstante, hay oportunidad de disfrutar este torneo. La competencia concluye hoy. 

El remo como deporte es una disciplina que tiene poco tiempo de practicarse en el país, pero se ha logrado conformar una selección a través de las competencias de botes de pesca, con la cual el presidente de la Federación Nacional de Remo, Gerardo Álvarez, y su hermano Martín (entrenador internacional) han captado a jóvenes talentosos, de hecho todos son familiares y habitan en la isleta El Arado, de Granada. Un miembro del equipo nicaragüense prepara su bote antes de la competencia.

El agua estaba picada -como dicen los atletas-, el sol en su apogeo, pero los ánimos activados. Esperando la primera competencia, que sería doble ligero masculino, se podía escuchar por el audio general al argentino Osvaldo Borchi, de la Federación Internacional de Sociedades de Remo (FISA), diciendo que la canción “Clodomiro El Ñajo” le encantaba, de hecho se puso a cantarla obligando al controlista a poner el tema de Carlos Mejía y Los de Palacagüina. 

Al lugar, resguardado por la Policía Nacional en tierra y en el agua por la Fuerza Naval, llegó la alcaldesa de Granada, Julia Mena, miembros de la FISA y federaciones de remo de la región. A pocos minutos de comenzar la jornada, la primera fila de las mesas, con vista a las isletas, fue tomada por más de 10 habitantes de la isleta El Arado, entre ellas Mayra Jarquín, madre de los atletas Evidelia, Ana, María y Vicente, así como tía de la competidora Karla Vanessa  Potoy, entre otros. 

“Que venga el mundo, que nos conozcan. El deporte quiebra con todas las fronteras”, gritaba Borchi para animar a los asistentes, quienes respondieron con un aplauso muy caluroso. La hora llegó, los primeros deportistas en competir fueron de los países Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

En esta ocasión la distancia es de 1,500 metros, aunque la olímpica oficial es de 2,000, y aquel atleta que logre recorrerlos en menos tiempo es quien se alza con la medalla de oro. 

En la primera regata, Gerardo Campa Roche y Leif Catalan Flores, de Guatemala, se llevaron la presea dorada, mientras que los nicaragüenses Vicente Vanegas y Héctor Potoy conquistaron la de plata y superaron al equipo salvadoreño, conformado por Gustavo Cobar y Carlos Reinosa, quienes lograron bronce. Las emociones aumentaron para grandes y chicos, estos últimos brincaban, reían y gritaban “¡Nicaragua!”.

A su llegada al puerto, Vicente y Héctor fueron recibidos por sus compañeros y familiares, aunque deseaban el oro, ambos expresaron estar contentos con los resultados. “La competencia estuvo muy dura, pero para nosotros fue muy bonito empezar la regata y ganar plata. Estuvo peleada y fueron tres segundos de diferencias los que nos faltaron”, dice Vicente  Vanegas. A pesar del oleaje de la “pista”, Héctor dijo que valió la pena todo el entrenamiento, pues fue una competencia peleada. 

“Viene el turno de las mujeres en la regata de doble ligero”, anunciaba Borchi, al mismo tiempo que  informaba que dicha embarcación tenía un peso de 57 kilogramos. Para esta jornada participaron las guatemaltecas Yulisa López y Jenniffer Zúñiga, por Honduras Dehisa Lezama y Charlyn Walter Ríos, y las nicas Karla Vanessa Potoy y María Isabel Vanegas Jarquín. 

Nuevamente Guatemala logró el oro, las nicas plata y Honduras se quedó con bronce. “Hicimos todo nuestro esfuerzo y ganamos medalla de plata, agradecemos todo el apoyo del Gobierno y que siga así para que muchos jóvenes se alejen de las drogas, practiquen el deporte que es salud”, reflexionó la nicaragüense María Isabel Vanegas luego de participar en el acto de premiación. 

A las 9:00 a.m. Nicaragua todavía no lograba medalla de oro, entonces se vino la segunda parte del programa con la participación de los atletas Miguel Joaquín Solo de Zaldívar, de Costa Rica, Roberto Carlos López, de El Salvador, Manuel Francisco Mejía, de Honduras; Gunther Slowing por Guatemala y Felipe Enrique Jarquín Potoy, de Nicaragua, en la categoría de single (individual) abierto masculino.  

En está ocasión, Nicaragua se alzó con bronce, superado por el salvadoreño Roberto Carlos López, que ganó el oro y la plata fue para el guatemalteco Gunther Slowing Rossil. 

El momento de oro

La última regata era la individual abierta femenina. Aquí pelearían medallas la salvadoreña Karla Calvo Sanabria, Yulissa López, de Guatemala, la hondureña Charlyn Walter Ríos y la nicaragüense Ana Felipa Vanegas Jarquín. 

Todos los asistentes vivieron momentos de tensión desde las 9:45 a.m., cuando el argentino Borchi anunciaba que Nicaragua llevaba la delantera a manos de Ana Felipa, quien era prospecta de la federación nacional para ganar la medalla dorada. Al entrar a los últimos 500 metros, la nicaragüense traía una distancia suficiente como para llevarse el reconocimiento anhelado y así fue. Seis horas de prácticas diarias y un año intenso vivió Ana Felipa para lograrlo. Al llegar a la meta, todos  los asistentes nicas, entre ellos los familiares de la campeona, lloraban, se abrazaban y brincaban, mientras que los miembros de la Federación Nacional de Remo lo celebraron con un chapuzón en las mismas aguas que la joven de 25 años le dio a Nicaragua la primera medalla de oro en los XI Juegos Centroamericanos. 

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