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Un súbito apagón en el tercer período que mantuvo sin puntos al equipo de Nicaragua por más de tres minutos, se prolongó en la recta final del juego, y el júbilo edificado alrededor de 34-31 en la mitad del recorrido, sintiendo que arañábamos ligeramente el oro, fue bombardeado por la superioridad de los canaleros que prevalecieron 22-11 y 19-14 en los dos últimos cuartos, rompiendo las ilusiones de la multitud que volvió a llenar el Polideportivo Alexis Argüello a reventar. La diferencia de 13 puntos, 72-59, no permitió abrir espacio a la menor discusión. La bravura y el brillo de Bartel López no fue suficiente en el duelo cumbre. Alguien nos apagó la luz en el tercer período y Panamá hizo valer su favoritismo.

Rápido despegue 

En el inicio de juego, Panamá estableció distancia rápidamente 7-0 con mayor facilidad de penetración provocando desequilibrio, antes del doble de Bartel López, primera señal de vida pinolera. El equipo nica comenzó a remar pacientemente contra la corriente, mientras Panamá mostraba desajustes en su puntería, viendo reducirse una ventaja de 17-10 a 17-13 quedándose sin puntos en los dos últimos minutos, malogrando cuatro posesiones, y viendo cómo Romario Ponce se abría paso con seguridad y descaro hacia el cesto, para acertar esos dos puntos finales de gran significado. La reacción pinolera en ese primer cuarto, lentamente segmentada, fue suficiente para reactivar la intriga apretando las cifras entre el bullicio ensordecedor de una multitud estimulada.

Los canaleros perdieron precisión en sus avances, y sobre todo en su cañoneo largo que había producido tres disparos de tres puntos en el cuarto inicial. Sostuvieron la ventaja de cuatro (23-19) hasta el doble de Joel Muñoz, pero la preocupación por intentar sujetar a Bartel, le proporcionó a la Torre Eiffel de la selección nicaragüense, la posibilidad de extender su efectividad tirando sin estorbo, marcando 7 de 8 disparos, logrando el mismo Bartel nivelar la pizarra 25-25 con un triple que estremeció las tribunas faltando 4 minutos... Panamá retomó ventaja con doble de Muñoz, pero vio cómo los espacios se estrechaban al ser cerrados por una defensa más ordenada y enérgica. Se registraron empates a 28 y 31 puntos, antes del gran disparo de Moody, clavando el triple que le permitió a Nicaragua llegar a la mitad del recorrido con ventaja de 34-31.

Se derritió el impulso

Esa pérdida de efectividad de los panameños, limitados a solo 14 puntos en el segundo período, atrapados por su inutilidad, pareció haber sido dejada en los vestidores cuando salieron con un triple de Gaskins y doble de Rodríguez, pero Noel McKenzie respondió con un triple bien dibujado, y otro triple de Trevor Gaskins adelantó a Panamá 39-37, solo para que Bartel con doble, equilibrara las cifras 39-39. La intriga estaba hirviendo en el tercer período. McKenzie adelantó 43-42, niveló Gaskins con un libre, y faltando 5 minutos 50, el equipo pinolero se congeló y aunque Panamá también perdió ritmo, terminó imponiéndose 22-11 para voltear la pizarra global 53-45.

No podía decirse que todo estaba escrito, pero Panamá entró galvanizado al último cuarto haciendo crecer su ventaja 60-45. El triple de Serbio Gadea, primero de los nicas desde el segundo tiempo, hizo pensar en una reacción, pero Panamá no soltó las riendas y con mayor seguridad en las penetraciones, aseguró la victoria y la medalla de oro con el parcial 19-14, sellando el 72-59. Gaskins, con 16 puntos y Joel Muñoz, con 14, fueron los máximos anotadores por la tropa canalera. Del otro lado, Bartel aportó 17 unidades y Thomas contribuyó con 14. Hasta la mitad del trayecto, la tropa de Ángel Mallona estaba en pie de guerra, arañando levemente el oro, pero la luz no regresó y terminamos moviéndonos en la oscuridad. Eso sí, se realizó un gran trabajo emocionando al público. La plata, brilló intensamente.

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