•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

“Esta selección nacional es una de las mejores de los últimos tiempos”, dijo el ídolo del beisbol nicaragüense y actual presidente de la Feniba, Nemesio Porras, refiriéndose a los 24 peloteros que al mando de Julio Sánchez comenzarán hoy el reto de conquistar la medalla de oro en los XI Juegos Deportivos Centroamericanos, evento en el que el beisbol nicaragüense acumula históricamente seis preseas doradas y tres de plata en un total de nueve ediciones.

El conjunto nacional llega al desafío ante sus rivales del istmo con los 24 mejores hombres disponibles, todos conscientes de la trascendencia de repetir la medalla de oro que se consiguió en los Juegos del 2013, en San José, Costa Rica. Un objetivo que no será tan fácil de conseguir, sobre todo por la presencia de Panamá y por el avance que países como El Salvador han experimentado en su forma de jugar el beisbol. Aún con esto, la tropa nicaragüense sale como favorita, tomando en cuenta una serie de factores como la hegemonía, el hecho de ser locales y la escogencia de un grupo de jugadores cuyo talento no admite discusión.

Un equipo bien estructurado

El talento de Cheslor Cuthbert, la experiencia de Wilton López, la trayectoria de jugadores como Ofilio Castro, Renato Morales, Darrel Campbell, y las virtudes de nuevas figuras como Osman Gutiérrez, Roniel Raudes e Ismael Munguía, son elementos que logran conjugarse en la selección nacional,  y que motivan a creer que este equipo puede llegar lejos. 

Esta Nicaragua 2017 cuenta con un staff de pictheo que luce solvente y se perfila ganador, tiene, además, una defensa que inspira seguridad en cualquiera de sus zonas y  posee una línea de bateo que bien podría causar mucho daño al picheo rival en estos Juegos. Sánchez y su cuerpo técnico han logrado fusionar una adecuada cuota de experiencia y juventud, obteniendo como resultado una selección competitiva, capaz de impactar a partir de hoy.

¿Qué esperar?  

Nemesio, que sabe de victorias y derrotas vistiendo el uniforme azul y blanco del equipo nacional, admitió que los seleccionados no pueden confiarse y deben enfrentar cada desafío como si la medalla de oro estuviera siempre en juego. Lo dice el mismo hombre que integró la selección nacional que en 1990 llegó a los Juegos de Honduras como favorita y que terminó con la medalla de plata tras caer, de forma sorpresiva y en par de ocasiones, ante El Salvador, víctima del pitcheo de Cirilo Herrington.

Para esta edición, con Nicaragua comandada por Cuthbert y Wilton, la expectativa gira alrededor de alcanzar la cima. “Tenemos que ganar la medalla de oro” ha dicho en reiteradas ocasiones el timonel Julio Sánchez, quien ha ganado el oro centroamericano como jugador, mánager y entrenador.

En la ronda regular del torneo, el equipo de Nicaragua debe conseguir al menos cuatro victorias, considerando que sale como favorito ante El Salvador, Guatemala, Honduras y Costa Rica. No significa esto que el conjunto pinolero tendrá fácil quedarse con la victoria, bien podría pasar algunos apuros, pero con el resultado final a su favor. Claro, no descarten las sorpresas, ya ocurrió una situación fuero de cálculo en el 90. El rival que podría vencer a los pinoleros en la primera vuelta es Panamá, el fuerte opositor de siempre y con quien se presagia será la final, tal y como ha ocurrido en la mayoría de ediciones de los Juegos Centroamericanos.