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Arriba de la lona de combate, minutos antes de iniciar su pelea, Sayra Laguna hace su última oración. 

Veinte segundos después de iniciado el combate, derriba por primera vez  a su oponente, la panameña Ana Tirado, con quien está disputando la medalla de oro en los -57 kilogramos, en los Juegos Deportivos Centroamericanos Managua 2017. 

Está notablemente más cansada que Tirado porque tuvo una pelea más este día. Son las 3:30 de la tarde en el Polideportivo España y hay personas coreando su nombre. 

Falta un minuto para finalizar el combate y Tirado logra botarla, anotando un punto y empatando. En los últimos 30 segundos ambas judocas arremeten con cautela para no cometer el error de exponerse  con un mal ataque. 

La panameña peca de confiada e intenta barrer las piernas de la nica, así que esta contrataca casi en un movimiento automático, logrando derribarla de espalda y consiguiendo así el triunfo.  

Sayra levanta sus manos al cielo y vuelve a orar. Ha ganado por segunda vez una medalla de oro en unos JDC.  En el podio, cuando va a recibir su medalla, porta un cartel que reza: “Dios es mi fortaleza, esta medalla es para él”. 

Hecha para el judo

Sayra Laguna Zúniga tiene 29 años y practica judo desde los 16. Nació en el barrio Santa Rosa, en Managua.

El judo no fue el primer deporte que practicó, entre los 9 y los 12 años jugó beisbol. “En un calentamiento me lesioné un dedo y me enojé tanto que me salí definitivamente”, recuerda Sayra, quien detalla que era cácher y en ocasiones también la ponían a jugar cubriendo la primera base. 

Aficionada a las artes marciales, antes de entrenar judo, probó en taekwondo y karate, pero el arte marcial de Japón  le gustó más. “Había entrado a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) a estudiar Mercadotecnia.  Mi mejor amiga Ligia Tijerino me convenció de que entrara a este deporte. Ella me dijo que podíamos ir a las olimpiadas (Juegos Olímpicos). Yo le dije: vamos a ver, si me gusta, me quedo”. 

Su primer día de entrenamiento fue un 14 de febrero. La intensidad de los ejercicios en judo en vez de alejarla, la atraían. “Fue amor a primera vista”, dice Sayra. 

En 5 meses de haber iniciado, dio una muestra de lo que sería su prodigiosa carrera deportiva. 

En su primer evento, un campeonato nacional juvenil, obtuvo una medalla de oro. “Me tocó pelear con una chavala campeona en los juegos de Codicader (Consejo del Istmo Centroamericano de Deporte y Recreación). Algunos me decían que no iba a poder ganarle, pero mis amigos me insistieron en que yo entrené bien y que no sintiera miedo. Le gané”, relata Sayra. 

No obstante, confiesa que sus primeros dos años fueron difíciles porque sus resultados en el judo no satisfacían a sus entrenadores. Sin embargo, uno de ellos le aconsejó que tuviera confianza en sí misma. 

Desde entonces, el objetivo de Sayra fue únicamente ganar y ser la mejor. En 2008 ganó medalla de oro en un Campeonato Centroamericano Mayor que se hizo en Managua. “De los 16 atletas de la selección de Nicaragua, solo yo obtuve medalla de oro en combate”, afirma la deportista. 

En ese torneo las competidoras eran cinturones negros y ella apenas tenía un color naranja, lo que significa que era la de menor experiencia. “Me pusieron una cinta color marrón –un color antes de la cinta negra- para poder competir, porque en estos torneos mayores se permite cinta negra o marrón”, explica.

 

Revela que en 2012 se retiró por 4 meses del judo por una “bandidencia” que le hizo la Federación Nicaragüense de Judo (Fenijudo) “pero uno de mis entrenadores en la universidad me dijo que venía un evento y que necesitaban asegurar una medalla con mi presencia”. 

“Ese torneo fue la Copa Centro-Norte, en Cartago, Costa Rica en 2012 y gané una medalla de oro con dos meses de entrenamiento”, asevera.  

Sufrió discriminación 

Confiesa que alguna vez sintió que sus compañeros hombres en el judo sintieron celos de ella solo por el hecho de ser mujer.  “Yo les digo a las mujeres: siéntanse seguras con lo que son, arriesgarse es muy bueno porque abre pautas como persona. La mujer puede practicar un deporte considerado para varones”, afirma. 

Tokio 2020 es su meta

Sayra manifiesta que su próxima meta es llegar a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. 

“Tengo entendido que para entrar a unos clasificatorios para olimpiadas en latinoamerica se necesitan 600 puntos y hay bastantes atletas de América que están fogueándose. Los eventos que otorgan estos puntos son los mundiales de judo, los juegos panamericanos y los abiertos internacionales”, indica.

Este año estuvo en un panamericano de judo en Panamá y ganó una medalla de bronce en la modalidad de kata con su compañera Vicky Fonseca. En la modalidad de combate fue eliminada en preliminares. 

El próximo año tiene previsto participar en el Panamericano Mayor de Judo en San José, Costa Rica y ahí espera sumar puntos. Los JDC no le dan puntos, tampoco los Juegos Centroamericanos y del Caribe, afirma Sayra.

Doble licenciatura

El pasado sábado 9 de diciembre defendió su tesis para optar al título de Administración de Empresas, la segunda carrera profesional que corona. 

Ella se graduó en Mercadotecnia en la UNAN-Managua.  Relacionó su tesis con el judo y tuvo la idea en la clase de Creación de empresas de formar un gimnasio de pesas con un dojo, donde se impartan clases de judo y sambo.  

Al final su calificación por esta tesis fue de 94 puntos.