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Los cinco episodios de solo dos carreras del ganador Wilton López, el relevo indescriptible de Roniel Raudes, el sencillo de Cheslor Cuthbert dándole vuelta a la pizarra en el primer episodio y el cuadrangular de Elmer Reyes sellando un rally de seis carreras en la cuarta entrada son las principales escenas del partido en el que Nicaragua doblegó 8-2 a El Salvado en el debut de ambas selecciones en los XI Juegos Deportivos Centroamericanos Managua 2017, torneo en el que el conjunto nacional busca conquistar su séptima medalla de oro y confirmar así su hegemonía en el beisbol centroamericano. 

Del susto a la bonanza

El inicio del encuentro fue como no estaba escrito. El Salvador tomó ventaja de 1-0 tras atacar con par de imparables al mejor hombre en la rotación nicaragüense, Wilton López, en tan solo el primer episodio. Era como si el mundo estuviera girando al revés y la realidad actual hiciera viajar la memoria hacia el año de 1990, cuando los salvadoreños, de la mano de Cyrilo Herrington, vencieron en par de ocasiones a los nicaragüenses, haciendo añicos cualquier pronóstico. El manager Julio Sánchez y los aficionados no pudieron evitar sorprenderse cuando José Medina sacudió a Wilton y empujó desde la tercera a Juan Colato con la primera carrera del encuentro. De pronto, los favoritos estaban perdiendo.

Sin embargo, el conjunto nicaragüense, armado hasta los dientes, reaccionó inmediatamente y con una ofensiva de tres imparables le dio vuelta a la pizarra 2-1.  Ismael Munguía, respondiendo a su responsabilidad de primer bate, consiguió llegar a la inicial tras un cañonazo por el jardín derecho; Darrel Campbell, exhibiendo ese talento que lo ha llevado a ser considerado uno de los mejores artilleros del país, conectó un sencillo entre la primera y la segunda almohadilla, y Ofilio Castro, mostrando un buen criterio de selección de picheos, negoció pasaporte y provocó que las almohadillas se llenaron. 

Era el escenario propicio para ver a Cheslor Cuthbert en acción y él estaba muy consciente de eso. Se fajó al primer envío y sacó un foul hacia atrás, luego dejó pasar un lanzamiento malo y al tercer disparo del abridor Nelson Alfaro conectó una línea por el jardín central para empujar las dos primera anotaciones pinoleras. El público estalló en júbilo y junto a Julio Sánchez pasó del susto a la bonanza. 

Elmer exhibe su poder

El duelo permaneció 2-1 hasta el cuarto episodio, cuando la selección nicaragüense hizo gala de su poder ofensivo y con una arremetida de cinco imparables construyó un rally de seis carreras que minimizó por completo al equipo salvadoreño. Para forjar esta brava ofensiva, el conjunto nacional  contó con hits de Britton, Omar Obregón, Darrel Campbell y Ofilio. Sin embargo, el que más brilló fue Elmer Reyes, quien explotó al relevista Bernardo Moreno tras conectarle un trancazo de cuatro bases por el jardín izquierdo y culminar de ese modo tan contundente un operativo en el que los anfitriones consiguieron modificar la pizarra a 8-1. Un inning más tarde, los salvadoreños anotaron una vez más, desde entonces y hasta el final el marcador permaneció 8-2.

Wilton y Raudes mandan

Wilton López tuvo un inicio titubeante, tanto que permitió a los salvadoreños adelantarse en la pizarra. Sin embargo, consiguió enderezarse a tiempo y completó una labor de cinco entradas en las que si bien es cierto permitió ocho hits, solo admitió dos carreras y dejó el juego a favor de su equipo. Tras él apareció el prospecto Roniel Raudes, quien con su puntería y velocidad mantuvo en silencio y desesperados a los salvadoreños. Raudes lució inmenso y demostró por qué está bien valorado por los Medias Rojas de Boston. Jorge Bucardo, ese frío cerrador, se encargó de los últimos tres episodios, sin pasar apuros.

Temprano, Panamá había noqueado 11-1 en ocho episodios a Costa Rica y Guatemala había derrotado 10-3 a Honduras.