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De la mano de Cheslor Cuthbert, quien conectó el primer jonrón con bases llenas en la historia del Estadio Nacional Dennis Martínez, y de Leonardo Crawford, tirador que en cinco episodios permitió solo dos imparables, la selección de Nicaragua súper noqueó 16-0  en cinco entradas al equipo de Honduras, consiguiendo así, de esa forma tan contundente, su tercer triunfo en igual número de partidos en los XI Juegos Deportivos Centroamericanos  Managua 2017.

Tras empezar perdiendo el primer duelo contra El Salvador y sufrir el extremo ante Guatemala en la segunda jornada, los peloteros nicaragüenses necesitaban forjar un triunfo de marcada superioridad que restaurara la confianza en ellos y así lo hicieron, aunque no puede obviarse que fue ante una selección hondureña carente de argumentos e incapaz de representar peligro alguno. 

En el primer episodio, ante el lanzador Luis Salinas, los nicaragüenses consiguieron adelantarse 1-0, escribiendo el tímido prólogo de lo que cuatro innings más tarde terminaría como una paliza de exageradas proporciones. El ataque siguió con tres carreras en la segunda entrada, nueve más en la tercera y tres en la cuarta, sumando el total de 16 anotaciones.

Mientras la ofensiva se desbordaba desdibujando al vulnerable picheo catracho, el chavalo Leonardo Crawford, prospecto de los Dodgers de Los Ángeles, cumplía silenciando por completo a sus rivales, que desfilaban tan inofensivos ante sus envíos. El zurdo pinolero trabajó las cinco entradas, recorrido en el que admitió solo dos imparables y otorgó dos bases por bolas, a la vez que ponchaba a ocho artilleros hondureños. 

El factor Cheslor

Al igual que en los dos primeros encuentros, Cheslor Cuthbert, la figura emblemática de la selección, volvió a mostrar su clase. En la tercera entrada y con las bases llenas, el costeño conectó un jonrón con tal contundencia que casi saca la pelota por la zona izquierda del estadio, convirtiéndose en el primer artillero que consigue un Grand Slam en el Dennis Martínez y en el segundo de la selección nacional que tumba la cerca en el nuevo templo del beisbol pinolero, el primero fue Elmer Reyes.

Cheslor ha sido para Nicaragua tan necesario como oportuno, a tal punto que sin él la historia de la tropa de Julio Sánchez tendría unos cambios importantes. Fue él quien le dio vuelta al marcador en el primer episodio ante los salvadoreños empujando par de carreras con un sencillo y fue él quien acabó con el angustioso empate a ocho carreras ante Guatemala. A la ofensiva ha dejado en evidencia su experiencia y guante en mano ha lucido como lo que es, un ligamayorista. 

Temprano, Guatemala había derrotado 13-10 a Costa Rica en 10 innings y Panamá había pasado apuros para derrotar 7-5 a El Salvador.