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Farah Eslaquit tiene un año de practicar fisicoculturismo. Desde entonces ella y su familia se han acostumbrado a los cambios físicos radicales que conlleva esta disciplina y también a la variación del humor que le provoca la alimentación estricta. Esta semana ganó una medalla de oro en los Juegos Deportivos Centroamericanos en Bikini Fitness.

Actualmente tiene junto a su mamá, un Centro de Nutrición y Fitness en Oficentro  Metropolitano, donde imparte charlas sobre nutrición a colaboradores de las empresas, pero también brinda planes personalizados para niños y adultos, así como su página faraheslaquit.com.

Aunque muchos la conocen en su faceta como Miss Nicaragua, estudió Mercadeo y es entrenadora en acondicionamiento físico, fuerza y nutrición fitness certificada por la Asociación Internacional de las Ciencias del Deporte (ISSA), y Federación Internacional de Fisicoculturismo (IFBB). 

¿Fue a partir de Miss Nicaragua que te comenzó a interesar el fitness? 

Un año antes de Miss Nicaragua fue mi primer encuentro con el gimnasio, yo decidí que iba a entrar para aumentar masa muscular y poder entrar al certamen, luego me encantó lo que estaba viendo, encontré en el gimnasio  mi hobbie. Compartía lo que comía y a la gente le gustaba, así que decidí estudiarlo y especializarme para compartirlo en la página que habíamos creado mientras fui Miss Nicaragua. 

¿En qué momento decidiste comenzar a concursar?

Dije que sería un reto para ver qué pasaba, incluso para la primera competencia que decían que Farah se pasó al fisicoculturismo como que no me gustaba mucho, porque yo sentía que lo estaba haciendo como  un reto nada más, no querían que me llamaran fisioculturista. 

Sin embargo, el entrenador que tenía en ese momento me decía que no  lo negara porque ya había ganado mi primera competencia en León, así que lo era. La siguiente competencia fue la Senior, aquí en Managua, y con esa fui a Guatemala, al campeonato de mujeres centroamericanas, después Costa Rica que fue un campeonato internacional, luego Ecuador y ahorita en los Juegos Centroamericanos. 

¿En este proceso tuviste como referencia a otras atletas del fisicoculturismo? 

Sí, como toda la gente en las redes sociales seguimos a otras personas y yo estando en el medio del fitness siempre veo a otras personas que están haciendo lo mismo pero fuera de Nicaragua para ver analizar qué es lo que están proyectando, qué es lo que están haciendo; así que comencé a seguir a atletas de la IFBB y me gustó cómo combinaban el deporte y la alimentación que es un cambio extremo que llevás al cuerpo y yo dije que quería tomar este reto. 

¿Ser atleta incluye cambios radicales? 

Un cambio total de la noche a la mañana. Yo he comido sano siempre, pero luego empecé a conocer más de nutrición y comencé a contar cuántas calorías estaba consumiendo, cuánta proteína, carbohidrato y grasa, pero hacía más mezclas, no  todos los días comía lo mismo. Para la competencia estuve tan enfocada con un entrenamiento tan pesado que es más fácil tener todo pesado y comer el mismo desayuno todos los días. Además de ser más cómodo, también es para que no me vaya a caer mal algo, pues  en competencia si comés algo que no habías comido podés hinchar, te sentís mal y cambia la composición de tu cuerpo. 

¿Cuántas horas debés dedicarle al entrenamiento?

Previo a la competencia dos horas y media,  fuera de temporada una hora y media, pero yo me levanto a las 4:30 a.m. a hacer cardio, después desayuno, descanso un rato, contesto mis correos y mis redes, a las 10:30 a.m. tengo que estar entrenando y por la noche hago cardio también, unos 15 minutos. 

Prometiste que ganarías oro, ¿de verdad estabas segura que lo conseguirías? 

Estaba presionada, pero a veces soy muy bocona, igual me pasó con Miss Nicaragua que decía que yo iba a ganar pero vos nunca sabés si vas a ganar en realidad. Yo conozco el tipo de entrenamiento y sé que todas las muchachas quieren lo mismo. Cuando en la última repetición no la podía hacer o no podía bajar en la última sentadilla, mi motivación era lo que me decía mi entrenador, que alguien más podía estar trabajando más que yo y por lo mismo, yo sabía que estaba difícil pero soy medio terca y ya estaba cansada  de los segundos lugares, porque solo en la competencia de León había ganado primer lugar. 

¿Cuándo ganaste oro te sentiste como en Miss Nicaragua? 

Son dos cosas diferentes, en esta ocasión estaba mucho más segura de mí misma y esta vez lo disfruté por completo. Siempre dicen que cuando salgo al escenario me adueño y eso me gusta, yo no soy muy hablantina cuando estoy abajo pero cuando estoy en el escenario eso es lo mío. 

 ¿Qué valora el jurado en la categoría en la que vos participás? 

Lo que se evalúa en  mi categoría es simetría, pero también cuenta mucho la actitud, obviamente la musculatura y ahí ves el trabajo que has hecho en el gimnasio. La soltura en el escenario es muy importante, no se ve tanto si estás muy definida porque eso es para otras categorías, es una belleza femenina natural, pero atlética. 

Por eso digo que Miss Nicaragua me ayudó mucho para desarrollarme en esta nueva faceta, mi presencia en el escenario es primordial.  Con respecto a la pasarela, tengo que hacer una rutina, además de las poses  reglamentarias que tenemos, debemos practicar una rutina para mostrar tus mejores atributos. 

¿Te perjudican los comentarios en las redes sociales sobre tu nuevo aspecto?

Yo tuve críticas por mi cuerpo desde que comencé a competir, me decían que mi cuerpo se estaba empezando a ver como el de un hombre y me parece  súper gracioso porque en realidad estaba bien delgada, ni siquiera tenía tanto músculo. 

La gente siempre opina, incluso ahorita cuando los medios estaban haciendo reportajes, hubo comentarios positivos, pero siempre habían negativos.  En la última semana previo a la competencia sí les contesté a algunos porque estaba molesta, estaba comiendo menos carbohidrato y eso me tenía molesta, sé que no lo debía hacer pero nadie sabe el esfuerzo que uno le pone a este deporte, y yo lo estoy haciendo con amor para Nicaragua, no era algo solo por mí. 

¿Te gustaría modificar tu cuerpo para participar en otras categorías?

No, no me gustaría. Tengo que perfeccionar mi categoría, yo sé que puedo desarrollar más mis músculos y aún verme femenina en la categoría que estoy, ahora tengo que aumentar mis piernas, desarrollar los glúteos y hombros. No me veo saltándome a otra si todavía no tengo perfecta la mía. 

¿Cómo fue el apoyo de tu familia?

Mi mamá me dice sí a todo, mientras que mi papá al principio no le gustaba mucho, y para la primera competencia me dijo que me miraba muy delgada, pensaban que estaba enferma. A una semana de la competencia me miraban toda halada y era porque estaba comiendo poco carbohidrato para que los músculos se vieran más, es difícil el proceso de asimilar. 

A mi esposo tampoco le gustaba mucho cómo estaba comiendo porque es médico, miraba que comía demasiada proteína y el humor me cambia muchas veces en el día, pero después se acostumbraron y ahora todo el mundo me apoya. 

¿Estás conforme con esta nueva faceta? 

A mí me encanta, puedo admitir que dos semanas antes quiero renunciar, estoy estresada, sofocada, no quiero hablar con nadie, solo quiero ir a mi entrenamiento, comer  y ya. Este año pensé dos veces que no quería seguir, pero hice un cambio de entrenamiento y me animé, ahorita estoy entrenando en Masaya y cuando termino a veces lloro y luego me siento feliz. 

¿Tenés un tiempo definido para ser fisioculturista? 

Es indefinido y voy a detenerme cuando decida tener un bebé, luego otra vez lo intentaré.