•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La selección de voleibol sala femenina de Costa Rica se impuso a la de Nicaragua en cinco sets, para adjudicarse la medalla de oro en los XI Juegos Deportivos Centroamericanos. En un duelo de altibajos que comenzaron ganando las costarricenses por 25-10 y 25-22; en los dos primeros períodos, y que las locales nivelaron adjudicándose los dos siguientes por idéntico marcador de 25-23, el equipo visitante fue el que dispuso de mayor  argumento ofensivo y defensivo, pero sobre todo anímico, para ganar el decisivo set 15-12 y garantizar el metal dorado, dejando a las pinoleras con la plata.

La tropa nicaragüense, que llegaba invicta (5-0) al partido por la medalla de oro, hacía soñar a la fanaticada local con el preciado metal, sobre todo después de haber barrido en sus partidos previos. Sin embargo, se toparon con un conjunto costarricense que aprovechó la enorme estatura de Mijal Hines Cuza, ubicándola en zona de ataque para que esta realizara los bloqueos, junto a Paola Ramírez,  y a su vez para que devolvieran las pelotas con sus potentes remates.

La estrategia de las ticas rindió frutos desde temprano, sometiendo a las nicas en el primer set gracias a sus efectivos saques, contundentes remates, precisos bloqueos y en gran medida al pánico escénico que acusaban las locales. Prueba de ello son los 32 errores que cometieron durante todo el encuentro. La fanaticada que abarrotó el Polideportivo Alexis Argüello, fue testigo de cómo la tropa pinolera se hundía cayendo 25-10, casi sin capacidad de reacción, divagando entre cobros desorientados e inofensivos y viéndose superada en las alturas.

Fue hasta el segundo período que el conjunto local reaccionó, respondiendo adecuadamente en la cobertura cerca de la red, convirtiendo el duelo en un “dame y te doy”, manteniendo un mínimo margen de puntos en la pizarra, hasta que finalmente las ticas aprovecharon 3 de ventaja, para ganarlo 25-22. En el ejercicio defensivo sobresalieron las hermanas Mercedes y Elizabeth Traña, y la experimentada Lolette Rodríguez, esta última colaboró con 6 puntos totales. Sin embargo, Mercedes fue líder en ese departamento con 14 puntos, 12 de los cuales fueron en jugadas elaboradas. Josafat Escorcia la escoltó con 11 unidades y Massiel González con 8.  

Resurgen y sueñan

Con la soga en el cuello, producto de los reveses en los dos primeros períodos, las nicaragüenses sacaron fuerzas de flaqueza y comenzaron una remontada que en ese punto era improbable. Sin embargo, los papeles se revirtieron y en una especie de ruleta rusa, las pinoleras se aferraron a una ventaja de dos puntos, para imponerse 25-23, en el tercer set. 

La historia parecía llegar a su fin en el cuarto, cuando las costarricenses se adelantaron hasta por siete puntos, mientras las locales parecían desorientadas. Increíblemente  sacaron las garras y remaron en contra de la corriente emparejando el marcador a 22 unidades, para luego despegarse 22-24 y finalmente ganarlo 25-23, igual que el set anterior. En ese momento, la fanaticada que apoyaba al equipo de casa y las propias jugadoras disponían de la confianza necesaria para intentar dar el tiro de gracia. 

Curiosamente, en el set definitivo, Costa Rica reservó a Mijal Hines Cuza, la jugadora que aprovechando su estatura, colaboró con 10 puntos en jugadas elaboradas y 14 totales incluyendo los bloqueos que acabaron en campo de las pinoleras. Nicaragua comenzó bien, tomando una importante ventaja de 6-3 y 6-9; antes de que las ticas igualaran 9-9, para luego irse arriba y acabar imponiéndose 15-12.

De esa forma, la selección costarricense se adjudicó la presea de oro, dejando a Nicaragua con la de plata. Pese al revés, la tropa nicaragüense ofreció a su público un duelo digno de una final y el metal plateado tiene tintes dorados.