•  |
  •  |

No todos los seres humanos aspiramos a ser purificados en cuerpo, mente y espíritu verdaderamente y de corazón como el padre de las alturas lo requiere, pero quien lo logra se permite la oportunidad de una mejor vida en la tierra.
Todo hecho trascendental en la vida del ser humano forma parte de ese deseo del cuerpo físico y  espiritual, solo que pocos logran hacerlo con éxito.
De alguna manera la purificación viene siendo una necesidad del hombre, y su cuerpo el que de manera inconsciente busca su propio saneamiento.
Purificarnos no es cuestión de volvernos religiosos de la noche a la mañana, o esperar que esta llegue por si sola a nuestras vidas sin el mínimo esfuerzo.
La Semana Santa  es recordar la muerte, pasión y resurrección de Cristo dentro de nosotros, sobre todo para las personas que lo sintieron, vivieron y experimentaron  por primera vez,  un paso considerable para abrir la brecha de la purificación.
La purificación empieza por el cuerpo físico, eliminando todos los efectos psicológicos para enriquecer  el alma, así como también perdonar para ayudar a olvidar los rencores vivos. Pero el paso más importante es el proceso que se hace de forma individual, es eliminar los errores necios.
Hay dos tipos de errores, el común y el necio; el primero puede llevar al otro si no hay medidas de lección de aprendizaje.
El común es aquel que solemos cometer pecando de ingenuos o sin mala intención, pero si esto lo justificamos para solventar la metida de patas sin reconocer que fue un error caemos en el necio.
El necio es el reincidente, sin importarnos las consecuencias psicológicas  negativas que pueden apoderarse del cuerpo físico y espiritual.
Errar es de humanos porque cualquiera se equivoca, pero no debemos caer en la trampa de culpar  al que esta más cerca o justificar el error. Nadie en este mundo es ciento por ciento inocente o culpable, pero reconocer su cuota de culpa y tratar de superarla tiene puerta segura  hacia la purificación de su vida.
Otra de las formas de entrar en el proceso de purificación, por muy extraño que parezca, es por el cuerpo físico, dado que este es el que lleva el saneamiento y las energías al  resto de las partes que conforma la masa humana.
Una persona que no es capaz de cuidar su salud, no está preparado para cuidar de su propia alma. Si uno empieza a valorar, lo primero que tenemos en frente que es nuestro cuerpo, empieza a comprender lo que está por encima de este.
Es tan importante el físico como el alma, por que si no hay cuerpo físico no hay alma, he aquí algunos valores considerables para tomar en cuenta el éxito de la purificación.
* Aprender a reconocer cuáles son los alimentos que mejor nutrirán y harán sentir más sano el cuerpo, es punto considerable para darle estabilidad a nuestro Sistema Digestivo y emocionales.
* Hay alimentos que constituyen un mal energético y que alteran la capacidad de los lípidos del ser humano, y por ende llevan sustancias nocivas al cuerpo y la mente de quien la ingiere de forma desmedida. Una dieta saludable es ingerir alimentos de calidad y no en  grandes volúmenes.
* Aprender a respirar en lugares abiertos y purificadores como en contacto con la naturaleza, ayuda a refinar la sangre y se aprende a controlar los sentimientos, los cuales son los enemigos número uno del cuerpo y mente del ser humano.
Los pensamientos destruyen, el pesimista solo acarrea problemas, malas intenciones y reacciones; en cambio, los pensamientos altruistas cargan con una mejor estabilidad emocional y sobre todo, hacen que las personas piensen y deseen con todas sus fuerzas los cambios prósperos para su vida.
Cuando una persona empieza a desarrollar el altruismo, la capacidad de ayudar a los seres humanos comienza a sensibilizar el amor. Es imposible que uno ame a sus hijos,  pareja, familia si  odia al vecino, porque es muy difícil que existan dos sentimientos en el corazón del ser humano.
Santificar el cuerpo y alma en todos aquellos eventos físico y espirituales que hacemos cada día, como agradecer al Creador por tener una oportunidad más de vida, alimentarnos y tener todo lo que nos rodea, también porque a través de nuestros hechos individuales purificamos nuestras vidas.

Tome Nota:
Para más información sobre el tema puede hacerlo en el Centro Cultural Gnóstico. Teléfono: 2249-4677