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Los seres humanos no somos capaces de aceptar que erramos y lo justificamos con la frase: “Nadie es perfecto”, es de humanos errar”, una práctica distorsionada de la verdad real entre el hombre y la divinidad.

El error nunca deja de ser error, así a este le llamen piadoso o peor si se repite de forma consciente, sin tomar en cuenta lo destructivo que se vuelve en muchas ocasiones. ¿Cometo errores?, ¿he cometido un error? Lee lo que dice el experto Gnóstico Jery Céspedes y contesta las interrogantes, bajo tu propia reflexión.

Quien comete errores y no aprende de ellos peca de ignorante, porque todo en la vida tiene un propósito para el bien común del hombre en la tierra, dijo El misionero gnóstico. Los errores contribuyen en gran medida al desarrollo de las personas solo si se toma lección de ellos, de lo contrario provocan caos.

“Los errores son acciones que solemos cometer dentro de  la cotidianidad del vivir,  unos se  hacen de manera  inconsciente y otros conscientes, este último no permite aterrizar a la persona que está equivocada, ya sea por temor al cambio, la realidad o simplemente por el placer de la perversión”, sostuvo.

Es importante resaltar que la madre auténtica de los errores es la ignorancia, dado que el ser humano prefiere creer antes que comprobar hechos. En ocasiones se niega a encontrar una explicación, para ellos es mejor seguir a ciegas que enfrentarse a la realidad.

La mayoría de las personas hacen alusión a que gustan de la verdad y que quieren conocerla siempre, frase célebre que viene de las Sagradas Escrituras: “La verdad os hará libre”, pero en la práctica gustar y querer quedan lejos del pensamiento consciente del humano, porque como dice otra frase: “La verdad es amarga”.

El precio de la verdad es muy alto y son pocos quienes logran pagar ese precio, sacando y aceptando los errores de su vida para llegar al tan soñado cometido, la verdad y la libertad de sentirse mejor una vez que han retomado lecciones.

Es cierto que errar es de humano, pero permanecer en él y ser reincidente con conciencia es de necios, por ejemplo: quien llega  tarde al trabajo una, dos, tres o más cae en la constancia y en la trampa de la irresponsabilidad, error que se puede correr si se acepta tal cometido.

El otro error que existe y que suelen usar para justificar es el de humano; sin embargo, a este se le llama así por la simple y sencilla razón de hacerlo de forma inconsciente como el mencionar un nombre equivocado por alguna confusión.

Según el gnóstico, la Biblia dice que para llegar a nuestro Padre hay que ser perfecto como Él, frase de la que se agarran muchos para justificar un error aduciendo que perfecto solo Dios. Pero lejos de que la Biblia habla de perfección son incapaces de descubrir si deben creer o accionar para lograr esa perfección anhelada por unos cuantos en la tierra.

Nosotros en la actualidad cometemos errores reincidentes y los hacemos constantemente. Por ejemplo, decimos que no vamos a mentir y cuando damos la vuelta lo hacemos, a eso le llamamos mentiritas blancas o piadosas, de ahí nos negamos la posibilidad de ser perfectos.

El no mentir es una forma de llegar a la perfección de hombre como tal y  los Diez Mandamientos fueron dados al hombre para lograr ese deseo, pero nos podemos dar cuenta que nos hemos conformado en creer y no en comprar las cosas.

Nunca el hombre se da a la tarea de investigar para aprender, por la sencilla razón de no reconocer que todo podría ser diferente si se aprende a conocer, he aquí un grave error.

Quien tiene un concepto petrificado por creencias religiosas o por costumbre social, nunca verá la verdad absoluta de la cosas, una versión que se tiene que erradicar partiendo del núcleo social más cercano. Es importante darnos a la tarea de estudiar posibilidades más idóneas para el reconocimiento del error.

Hay factores como el orgullo que genera errores  y este lo venimos arrastrando desde el inicio de la realidad humana; por eso cuando se dice el “orgullo no deja nada”, alguien tiene que ceder para entender mejor las cosas, o bien descubrir que se está equivocado.

Los errores  son las caídas de  todo el sufrimiento del ser humano. Quienes actúan de manera consciente sin importar lo que venga son personas infelices y no duermen tranquilos producto de sus actos. Por ejemplo, esto lo pueden comprobar con personas que ha llegado a posicionar en lo alto a costa de hacer daño a otro, o con quienes se mueve de manera ilícita.

El Cielo se gana en la tierra, ningún ser que no es capaz de perdonar a otro se merece el Cielo, y quien no se cuida a sí mismo no puede ayudar a otro. Ojo, los errores afectan al prójimo.

Créditos
Centro Cultural Gnóstico Teléfono: 2249-4677