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La envidia y las maldiciones están directamente relacionadas, ya que una da origen a la otra. Alimentándose ambas de rencor, actúan distorsionando el campo energético de la persona, los lugares o las cosas. Esta es la causa por la que tantos seres humanos fracasados andan por el mundo absolutamente desequilibrados, diciendo y haciendo auténticas tonterías.

Entre los griegos y los romanos, el acto de extender la mano presentando los cinco dedos era entendido como un gesto de maldad, e incluso como una maldición de segundo grado.

En algunos pueblos del Mediterráneo, se tiene aún en nuestros días la superstición de colocar en las puertas de las casas un dibujo que representa la mano extendida mostrando los cinco dedos, que es el equivalente al “cinco por uno”, una forma de asegurarse de que así se devolverán cinco males por cada uno que les desee algún visitante envidioso.

Los sefardíes (judío que procede de España), con ancestros en el medioevo español, conservan hasta la fecha el castellano cervantino en su vida cotidiana, incluidas las maldiciones de su tesoro lingüístico y cultural. Los que mantienen todavía vivo el djudeo-espaniol o ladino, conocen la más típica de las maldiciones: “arremátate”, que significa una combinación de muérete y desaparece.

 

TOME NOTA:
Textos de estudio de PENELOPE. Parapsicóloga.  ( Código 95703, Profesional School, Miami, Florida).  Especialista en la interpretación del Tarot y las cartas de los ángeles.  Terapias alternativas para el control mental y mejorar tu calidad de vida.  Consejería en tus problemas laborales, de negocios y sentimentales.  Atiende de lunes a sábado de 8:30 de la mañana a 5 de la tarde, previa cita.  Teléfono: 2289-7207  Móvil: 89380153, Managua.