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Los animales han sido considerados desde el principio de los tiempos como manifestaciones de poderes divinos, y han dado a su forma  actitud, y comportamiento a distintos dioses o diosas.  Esto ha ocurrido a lo largo de siglos y en todas las culturas.

Cuando nacieron las grandes regiones de la tierra, las fuerzas más poderosas estaban sin duda en manos de la propia naturaleza.  El hombre aún  no sabía cómo dominarla, y su sentido de supervivencia lo impulsó a proyectar dones divinos en los seres que poblaban esa naturaleza.  

La zoolatría o adoración a los animales no ha sido solo de dos pueblos, quizás los más conocidos, egipcios y aztecas, sino que tenemos ejemplos en todos los rincones del planeta. A veces estos animales se incorporan al sistema religioso solo en calidad de mensajeros entre los deseos del dios y las personas terrenales, pero en ocasiones sirve de alejamiento corpóreo para los propios seres superiores.

De porte magnífico
En el santoral cristiano, uno de los personajes más relacionados con los animales es San Antonio de Abad, cuya festividad se celebra  el 17 de enero.  Nacido en Egipto hacia el año 251, dejó a su familia y se estableció en el desierto. San Antonio de Abad es el defensor  de los animales domésticos.  En él se reúnen el sentido  de la fertilidad y el de la purificación.  

En algunas zonas y países es costumbre llevar a bendecir a los animales, como se hacía en la antigüedad, ya que los sacerdotes pre-cristianos o paganos también bendecían a los animales, principalmente al ganado.  

Otras funciones de los animales sagrados es actuar como guardianes de lugares sagrados. Todos ellos sirven para dar determinada forma a los fenómenos inexplicables. Así, es lógico que animales de porte magnífico, como los tigres, los elefantes o los leones, fueran elevados a la categoría de divinidades, mientras que los pueblos orientales tienen animales cosmóforos, es decir, que sostienen el universo, como la ballena, la tortuga, el elefante y el cocodrilo.

En cuanto a los animales cristianos, la cultura judeo-cristana tiene un símbolo supremo de pureza y sencillez en una paloma blanca, habitáculo corpóreo del Espíritu Santo, la única representación de Dios que no toma forma humana. En la Sagradas Escrituras acostumbra a tomar cuerpo de cordero, animal apropiado para el sacrificio, que es la misión del hijo de Dios en la tierra.  

Existe y vale la pena mencionar, un animal que también es utilizado como símbolo de Cristo: El pelícano. Se trata de un animal migratorio que aparece y desaparece, por lo que se le relaciona con la resurrección de Lázaro y con la misma resurrección de Jesucristo.

TOME NOTA:
* Textos de estudio de la profesora PENELOPE. (código 95703, Profesional School, Miami Florida).  Parapsicóloga especialista en la interpretación de las cartas Tarot y la de los ángeles.  Terapias alternativas para tu control mental y mejorar tu calidad de vida.  Consejería en tus problemas laborales, de negocios y sentimentales.   Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 5 de la tarde, previa cita.  Teléfonos: 2289-7207 / 8938-0153,  8688-5607, Managua.