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Quienes han leído la Biblia saben  que el vino ha sido una bebida milenaria que posee la fuerza de la transmutación cuando es ingerida en una sola copa, algo que Cristo, el hijo de Dios transmitió cuando convirtió el agua en vino e hizo la última cena con sus discípulos.

No todos los humanos saben dominar el licor, cuando sus emociones caen en la trampa de Algol, quien permite que el alcohol domine al ser humano y no al revés.

Poquísimas personas saben y dominan que el vicio del alcohol es producto de la fuerza oscura de la estrella Algol, la cual tiene una estrecha y profunda relación con la mitología griega, pues cuando Perseo le cortó la cabeza a la medusa, a este le ponen el nombre de estrella de Algol que significa demonios.

El alcoholismo como tal no es un simple vicio, según el misionero gnóstico, Jery Céspedes, agregando que el origen de este en realidad está sujeto a esa fuerza negativa y se mueve tras de él de manera inconsecuente como Algol.

No se puede negar, que existe una gran mayoría de hombres que en algún momento de sus vidas han sentido la necesidad de tomarse un trago de alcohol vestido de cerveza, vino o ron por ejemplo, ya sea para compartir entre amigos o para sentir el poder divinal de la transmutación sexual, dijo.

Pero, también hay otra mayoría que dejan a un lado las energías sexuales de tipo superior que se da con la ingesta de una copa de vino correctamente por una energía negativa que es arrastrada por el exhibicionismo desmedido del alcohol, tomando más de cuatro tragos al punto de quedar embriagados e inconscientes.  

“La oscuridad del demonio de Algol”, provoca que la persona se descontrole ante una bebida etílica como quien está poseído por los cambios y actitudes que jamás haría cuando están sobrios, sostuvo el misionero. El alcohol es un desinhibidor de ciertas actitudes, pero más que eso, forma parte de una energía negativa que hace que el humano sea reincidente ante un mismo error, añadió.

“Quien es poseído por la estrella negra”, no es capaz de reconocer fácilmente su problema y cae al vacío sin contemplación o inconsciente, acreditándose un problema más en la vida, expresó.

El gnóstico Jery Céspedes manifestó que la ayuda para estas personas llegan cuando hay otra detrás cargada de energías positivas, que les ayuda a salir de la perdición, haciendo que ellas mismas reconozcan su adicción, dado que ellos fueron los que prestaron su cuerpo para que Algol se exprese mediante ellos, a lo cual se le conoce como Mediumnismo.

Se preguntarán ¿por qué si el consumo del alcohol es considerado dañino para el cuerpo y la salud, este es considerado divinal para llegar a la transmutación superior? Cuestionó el experto en Gnosis y a su vez respondió: “Porque sencillamente la historia no es más que una mentira enmarcada por quien la escribe, pues no es lo mismo recopilar ideas a su manera de querer verla, sin haber estado en el lugar jamás”, refirió el Misionero Gnóstico, haciendo alusión a una frase del maestro gnóstico internacional Eugenio Contreras.

Explicando que la frase refiere a que son muchas las teorías respecto a las reacciones que produce el alcohol, pero cada quien se queda con la parte que mejor les convenga, puntualizó.

Desde siempre ha sido costumbre consumir vino, sobre todo en la alta sociedad de índole espiritual, pues el vino como tal simboliza la transformación del agua, lo cual se traduce en que es la transmutación sexual del hombre que pasa de un estado inferior a uno superior.

Lo que es pecado y considerado dañino  para el cuerpo es tomarse la botella entera, por caer en la trampa de Algol con la glotonería, porque una copa de cualquier bebida de vino ayuda con la digestión, que provoca una flora fermentativa que permite que los alimentos se transformen y no se pudran en el estómago, detalló.

Quien degusta un trago de ron puede hacerlo, pero debe estar claro de tener la capacidad absoluta de poder frenarse ante el alcohol, pues entrar en el territorio de Algol no le permite nunca escalar a la simbología de la transmutación sexual.

Créditos
Centro Cultural Gnóstico.