•  |
  •  |

Existen muchos tipos de secretos pero todos tienen una gran característica: conllevan o encierran mucho poder y seguridad para el que lo posee y para quien lo descubre una conquista por medio de la cual puede conocer o manipular personas, instituciones, empresas y hasta gobiernos. Cada secreto tiene impreso algo muy personal o grupal que le es inherente, que lo protege o le identifica, por tanto, tiene la fuerza de nuestra esencia y poder. Poder, quiere decir, que controla y gobierna, que le da una presencia, responsabilidad, dominio y que le es propio y exclusivo. Cuando el secreto se pierde o se comparte pierde el poder y serás dominado, controlado, no tendrás el mismo impacto y encanto.

En todo hay secretos
Todos tenemos una manera de conocer a nuestros padres, familiares, hijos e hijas; maestros, jefes, autoridades civiles y religiosas; personalidades, inventores, artistas, pero todos poseemos secretos que nadie conoce y es posible que muchos nunca se descubran y cada quien se los lleva, como se dice: a la tumba. Sin embargo, algo muy propio del ser humano y de los organismos de “inteligencia” político o investigativo en general es, observar, espiar, suponer, imaginar cuáles son los secretos de las personas que les rodean o de las actividades comerciales, sociales y políticas que se llevan a cabo. Todo esto hace a algunas personas, enigmáticas, brillantes, encantadoras, admiradas y envidiadas.

Un secreto revelado puede desencadenar en una familia o sociedad un escándalo tan grande, sobre todo cuando se hace evidente o se muestran pruebas, que puede destruir a cualquier persona e institución o defenestrar estrepitosamente a cualquier funcionario o autoridad. De igual modo, un inventor o investigador en el campo industrial, tecnológico o científico, al igual que en el campo social o político, como los “secretos de Estado”, tienen que patentar sus inventos, escriturar sus afirmaciones, las sociedades anónimas protegerse bajo leyes para poder mantener sus fórmulas, protocolos o estados financieros para poder subsistir con relativo sigilo legal, bancario o religioso.

El secreto más común
Los secretos más comunes son los personales, sobre todo los de las parejas o amantes. Un descuido visual, físico, oral o por cualquier otro medio como la escritura, fotografías o videos puede delatar algo personal, íntimo y por tanto, evidencia de algo que no queremos compartir y puede traer una relación a pique.

A nivel social los secretos más cuidados son: el de la confesión, para los católicos; el electoral, el sigilo bancario, sin esto todos estaríamos expuestos al chantaje y extorsión.

Mide el riesgo antes de hablar
Dice un pensador, si no quieres que nadie revele tus secretos, el primero que no debe revelarlos debes ser tú mismo. Debes ser aliado de tu silencio porque de lo contrario, serás esclavo de tus palabras. Cuando revelas tus secretos pierdes tu libertad. Todo en la vida debe ser “tanto cuanto” como dice San Ignacio de Loyola, en su libro de Ejercicios Espirituales. Da a conocer solo lo que necesitas o necesita tu contraparte. Tus sentimientos y pensamientos íntimos son tuyos y nadie tiene derecho a invadírtelos si tú no lo permites. Si tienes un amigo o amiga que te ha guardo uno o varios secretos no es un amigo, nada más, es un tesoro.

TOME NOTA

Francisco Picado Valle atiende sus enfermedades con medicina natural, acupuntura, masajes, sauna, regulación de peso, orientación personal y balance de energías. Pregunte por los cursos de Medicina Natural y Acupuntura que inician en enero. Clínica de Terapias Naturales y Spa, antiguo cine Rex, 75 v al lago y en K. 20.2 C. Masaya. T. 2251 4456, 8861 7881 E-Mail: terapiasnaturales.fp@gmail.com