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Todas las religiones se estructuran en torno a sus divinidades, ya que los dioses constituyen el valor supremo a partir del cual la naturaleza explota en nuestro planeta. La personificación de los ciclos naturales recae en general, en dos representaciones: el dios y la diosa, de hecho la representación simbólica de todos los dioses y diosas del mundo.

La diosa constituye la Gran Madre, la madre universal. Es la fertilidad misma, la receptora de nuestros sueños y nuestro gran consuelo. Se presenta casi siempre bajo tres aspectos (la virgen, la madre, la anciana) y se simboliza con la Luna, tanto en su fase llena como en la fase menguante o creciente. Es la representación del nacimiento y el renacimiento. Representa a la naturaleza en todos sus estados, el tornado, la lluvia, en primavera... a lo largo de la historia ha recibido distintos nombres, como Reina del Cielo, Madre de los Dioses, Duende Divina, matriz universal, Gran Madre y otros muchos títulos. Se le ha representado también bajo la forma de diferentes figuras de animales, porque como domina en la tierra, en el cielo, en el mar, sus criaturas son numerosas y variadas: el gato, el delfín, la araña...

El dios ha sido reverenciado desde tiempos ancestrales. Se representa al dios como el Sol, brillando por encima del planeta, marcando la estacionalidad del año con sus cambios y marcando, en definitiva, nuestra vida a través de la naturaleza.

Sin el Sol no existiríamos, por lo que ha sido y es adorado como fuente de vida indiscutible. Se nos ha presentado a veces bajo la imagen de un dios con cuernos, que lo emparentaría directamente con todo tipo de animales.
Un gran ritual

En el pasado, estos dos dioses eran simbolizados por el Sol y la Luna, los ritos de adoración estaban poco estructurados y seguían el curso del Sol a lo largo del año astronómico y por descontado de todas sus estaciones; también consideraban por supuesto, la influencia de la Luna en todo ello. Hoy día, por su relación con la naturaleza, no hace falta la práctica de rituales para sentir esa fuerza interior de comunicación con la tierra, porque pasear por un campo ya emana ese sentimiento de comunión con la naturaleza.

Vivir en la naturaleza hace de cada momento un gran ritual, y el simple hecho de observar cada día la salida y la puesta del Sol y de la Luna ya constituye un gran ritual en sí mismo, pues en el fondo representa a la divinidad.

La lista de dioses ancestrales sería inacabable: Diana, Pan, Isís, Hermes, Ártemis, Apolo, Helios, Quetzalcóaltl entre otros. Todos ellos han representado propiedades y fenómenos de la naturaleza y sus respectivas historias, mitos y leyendas nutren el imaginario religioso místico y mágico de todos los pueblos del mundo.

Empezamos aquí un recorrido a través de la rueda cíclica del año, un camino que nos conducirá por las tradiciones, los rituales y las prácticas mágicas y religiosas de diversos pueblos de la tierra. Evidentemente, debido a la gran riqueza cultural y ancestral de la humanidad, no estarán todas las que son, pero las que aquí se comenten serán suficientes para unirnos con un hilo mágico, a la naturaleza y a los elementos que la rigen y que han conformado el carácter de los pueblos.

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* Notas de consulta de la profesora MAGNOLIA. Parapsicóloga. Te ayuda a resolver tus problemas en el amor, contra envidia, mala suerte, trabajo, estudio y negocios. Lectura del tarot y las cartas del trabajo. Amplia gama de productos esotéricos de efecto verdadero. Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 6 de la tarde, previa concertación de cita. Barrio Santa Ana, de la iglesia de Santa Ana, media cuadra hacia abajo, casa # 2010. Teléfonos: 22662262 / 86990842, Managua.