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“Amar a Dios sobre todas las cosas”, es el primero de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, que dice claramente cómo debe ser ese sentimiento; sin embargo, la lectura  a través del tiempo se ha distorsionado únicamente por conceptos materializados.

La extensión del amor es tan grande que pocos saben de donde surge el termino amor platónico, lo más seguro es que este los hará transportase a la infancia o adolescencia por ser una de las etapas más vulnerables al uso de este término, lejos de saber que este nos es más que un amor puro, cargado de ideas entre lo bueno y lo legítimo.

Según Javier Arana, conferencista de Nueva Acrópolis,  el amor platónico parte de la visión, motivación y expresión que tuvo  el ilustre filósofo Platón  acerca del  amor,  haciendo un   nexo con lo divino, sobre todo aquel que no se puede materializar y dicho por él fue la denominación.

Con el paso del tiempo el concepto del amor platónico se duplicó. Hoy día unos lo  manejan como el amor difícil e  imposible de conseguir, y otros por lectura o aprendizaje filosófico lo conceptualizan como el  amor platónico espiritual, del alma.

Alcanzar el amor espiritual es lo que muchos ven inalcanzable, pero según Platón no es imposible, dijo Arana. Y es  a lo que cupido apuesta cuando llega, solo que unos pocos saben aprovechar el amor y llevarlo a los más altos niveles espirituales donde la comunicación con Dios es más directa.

Lamentablemente, la gran mayoría únicamente apuesta al amor físico y meramente sexual; para efecto del mismo apuestan a la búsqueda de un alma gemela con quien compartir un “derroche de amor”, el cual en la mayoría de los casos se basa en el amor individual, puntualizó el experto en filosofía.

Para hablar de amor o del amor platónico, es importante  ir a la distinción de este, sobre todo del mito del nacimiento de Eros, Dios del amor, mejor conocido como Cupido, refirió el licenciado Arana.

El cupido es un personaje distinguido que busca la  conquista del verdadero objetivo del amor, a quien Platón nombra como el amante que tiene capacidad de amar, pese  a haber nacido de padres de polos opuestos, Poros, su padre, Dios de la abundancia y Penia su madre, Diosa de la Pobreza, añadió.

Un nexo con el  amor divino
El estudioso de filosofía advirtió que para que el apetito por el amor platónico se inmortalice  y llegue al nexo de la unión divina, bajo el enlace de lo visible e invisible, solo basta con seguir las tres etapas fundamentales tales como:

* La primera consiste en enamorarse de la belleza física, el cual sin duda es lo que suele pasar y es permitido, lo malo es que muchos amores se quedan aquí en lo sensual y atractivo.

* Una vez que la  compatibilidad física es efectiva, el ser humano debe buscar el amor del alma de la otra mitad o su alma gemela, es decir enamorarse de cómo piensa y de esas aspiraciones  en conjunto,  que va en pro de un mismo sueño, lejos del amor del cuerpo.

* Para elevar los niveles del amor platónico, basta seguir los arquetipos del amor y la belleza misma, sobre esos ideales que transcienden al crecimiento humano interior espiritual cargados de pureza  y felicidad.

Después de seguir las tres etapas, el amor pasa a ser la aspiración para estar en algo superior, pero esto no significa que vamos a completar el amor hasta encontrar la otra media naranja completa, uno no debe depender de esa mitad, dado que el  amor llega cuando uno lo dispone con trabajo, pues este no debe ser dependencia sino completura, enfatizó.

La idea es sencilla, el amor es el camino o el nexo de unión para llegar a aquello que llamamos perfecto, divino, hermoso, a la vez que  sirve de enlace y comunicación para llenar algunos vacíos existentes, refirió. Además, el amor anhela poseer un bien con la intención de que dure siempre.

Créditos
Licenciado Javier Arana, conferencista de Nueva Acrópolis.