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Creer o no en las energías que el cuerpo emana desde su interior no es motivo para detenerse de hacer un masaje intuitivo y ser merecedor de un sinnúmero de beneficios curativos, con solo permitir que un experto en bioenergética frote su cuerpo.

Los puntos energéticos o chacras en sus diversos colores siempre están por naturaleza en el cuerpo de todos los seres humanos. Quizás no mantienen el mismo orden de los colores, pues al final cada cuerpo es distinto, pero ahí están irradiando energía de pies a cabeza.

Recostarse boca abajo o arriba, cerrar los ojos, relajar el cuerpo y la mente, al son de una música exquisita, es lo que requiere Olga Diduj, especialista en Terapias Bioenergéticas, para desarrollar un buen masaje intuitivo, que permite despertar y equilibrar las energías que el cuerpo acumula, tal como lo sentí al momento de comprobar el poder de estas sobre mi cuerpo.

Sentir correr energía no solo es una experiencia alucinante, sino divina, pues pasé de tener un cuerpo frío a uno calibradamente caliente, cada vez que la experta pasaba sus manos sobre mi espalda, rociando con aceites aromáticos.

Es posible que un masaje intuitivo te haga caer dormida al momento de recibirlo, pero nada mejor para relajar aún más el cuerpo y obtener un buen diagnóstico. Según como actúa el cuerpo son los resultados, dijo la terapeuta previo a la dosis relajante que me estremeció cuerpo y mente en un mismo espacio energético.

El poder de los masajes

Las frotaciones que se hacen intuitivamente con las manos consisten en equilibrar, limpiar y activar los siete puntos energéticos principales del cuerpo, sin hacer uso de la fuerza, simplemente utilizando la técnica de las “caricias”, especificó Olga Dibuj.

A estos masajes intuitivos también se les conoce como “posición de manos”, porque el terapeuta usa sus manos para encontrar los puntos energéticos, tanto fríos como calientes. Por ejemplo, con la mano izquierda busca el punto más caliente o con más calor, y con la derecha el más frío, y justo cuando ambos están localizados comienza a pasar energía de un punto a otro, hasta lograr calibrar la misma temperatura, explicó la experta.

Con el fin de que un paciente pueda relajar todo su ser en uno solo, ser diagnosticado según sus energías y curarse de alguna enfermedad crónica, es el trabajo que acarrea en sí un masaje intuitivo.

¿Por qué intuitivo?

“Porque sencillamente, uno como terapeuta puede intuir con solo el frote de las manos y la energía que tiene y necesita el cuerpo del paciente, cuando sus chacras están bloqueados o alterados, producto de la acumulación energética, aclaró.

Tome nota

Olga Diduj, es especialista homeópata, bioenergía y diagnóstico de iris. Cooperativa Tininiska. Teléfono: 22787835.

Técnicas

“El uso de las manos es una técnica infalible por la estimulación y localización de los chacras, pero también el uso de un péndulo es otra manera fácil, que puede realizarse sin ninguna contraindicación sobre el cuerpo de quien guste un masaje”, sostuvo la experta.

Si bien es cierto, el péndulo tiene varias opciones para moverse, la más normal para saber si toda la energía fluye con normalidad es que este gire al compás de las manecillas del reloj. Con el péndulo se puede detectar un problema cuando este gira al contrario de las manecillas del reloj, se mueve de izquierda a derecha muy rápido, muy lento o cuando este se queda estático, argumentó Diduj.

Sobre la base de mi experiencia, los masajes intuitivos activan el cuerpo de arriba hacia abajo. Según la terapeuta, además de relajar el cuerpo, esta terapia ayuda a los que tienen problemas de circulación, del corazón e insomnio; enfermedades crónicas, personas que sufren de alteraciones emocionales o gritan mucho; es idónea además para vencer miedos, artritis, migrañas, entre otros.

El cometido de estos masajes es hacer que el paciente pueda sanar cualquier dolencia, mental, corporal y espiritual, al tiempo experimentarán cómo las energías fluyen sobre él, creyendo o no en que estas existen, puntualizó Dibuj, quien agregó que estas siempre fluirán vitalmente, mientras el ser humano esté vivo.

Los colores blanco, púrpura, azul, verde, amarillo, naranja y rojo representan esos puntos energéticos que posee el cuerpo desde que viene al mundo existencial, y pueden ser trabajados desde temprana edad, con la diferencia de que un niño amerita menos tiempo que un adulto, de acuerdo a sus vivencias.

No importa la edad para florecer la paz interior y hacer flotar el cuerpo, mente y espíritu. En el caso de los bebés, justo cuando llega el momento de la cuna, el masaje intuitivo se aplica ubicando la cabecita en manos del técnico, al tiempo que se suspende un poco hacia arriba.