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Se sabe que los aromas al ser percibidos por el olfato provocan reacciones diferentes y que sentimos predilecciones olfativas especiales, así como también hay olores que francamente nos desagradan.

La acción de los olores es fácilmente demostrable en la vida del ser humano, pues activan y producen reacciones diferentes e instintivas.

El olor de la pólvora despierta agresividad, el incienso que se quema e impregna el ambiente de los templos conduce al recogimiento y a la meditación. El olor a la carne cuando se está asando despierta el apetito. Algunas sustancias cuando están en combustión o son consecuencia de aspersiones, aunque sean sutiles, contaminan el ambiente, y en grandes dosis provocan asfixia, pudiendo llegar a ser letales; instintivamente se siente por dichos aromas repulsión y asco.

Si observamos la conducta y respuestas de otros animales en el natural ayuntamiento para la reproducción, vemos que se manifiestan algunas preliminares relacionadas con la unión. La hembra entra en calor porque sus glándulas segregan algunas sustancias cuyo olor muy especial y penetrante es detectado por los machos a distancia. Lo mismo debe suceder con el ser humano, a pesar de que la mujer no tiene limitaciones fisiológicas para el acto sexual.

El olor en el cuerpo humano

El cuerpo físico del ser humano es una especie de laboratorio en el que algunos órganos se encargan de efectuar transformaciones químicas con los elementos nutritivos que consume el organismo. Estas sustancias no tienen siempre los mismos niveles en las personas y al realizarse las combinaciones químicas, unas son más ricas en algunas de estas sustancias o menores en otras, por lo que los excedentes y sus combinaciones al salir al exterior a través de los poros de la piel en forma de sudor, presentan características de olor absolutamente propias de la persona.

Casi podríamos asegurar que al igual que las huellas dactilares, no hay dos personas en el mundo que coincidan en olor de sus sudores, es porque todos deben contener alguna sustancia que en particular atraiga al sexo opuesto, siendo esto el fundamento de la selección de la preferencia sexual.

En consecuencia, los olores pueden tener implicaciones directas en la atracción de los sexos. Posiblemente esto no esté demostrado, pero sí puede ser la razón de la aparición de los perfumes utilizados por las personas para activar a través de los aromas la atracción sexual. Esto también ha hecho posible la aparición de una infinita variedad de perfumes y aromas que se explotan en la cosmetología y tienden a un mismo fin: la atracción sexual, al obrar como una especie de afrodisíacos.

La magia por su parte, establece condiciones particulares para el uso y aplicación de estos productos, indispensablemente acompañados de invocaciones especiales para atraer al ser amado. Estas prácticas aumentan su potencial respaldadas por la fe, y han dado origen a lociones, jabones, perfumes e incontables productos impregnados con aromas que aseguran y facilitan las conquistas del amor.

*Textos de estudio de la profesora PENÉLOPE. Parapsicóloga. Especialista en la interpretación del Tarot y las Cartas de los Ángeles. Terapias alternativas para tu control mental y mejorar tu calidad de vida. Consejera en tus problemas laborales, de negocios y sentimentales. (Código 95703, Profesional School, Miami Fl.). Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 5 de la tarde, previa cita. Teléfonos: 22897207 / 89380153, Managua.