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La especie humana nunca ha entendido la verdad del negro. Se le relaciona con el misterio y lo desconocido. En la Biblia leemos “y dijo Dios: Hágase la luz”… y de la oscuridad viene la luz y la luz es vida y calor, ya que sin ella careceríamos de alimentos.

Es la luz la que nutre, alimenta y sustenta toda la vida. Tomemos una semilla plantada en la tierra o la semilla alojada en el vientre materno; al principio todo es oscuridad, luego cuando está preparado, nace una nueva vida y sale a la luz. El negro no es un color pero da color a otros colores. Por ejemplo, el negro llevado con rojo realza al rojo y le da un poder físico. Llevado con rosa le da valor social, y con amarillo le da poder intelectual.

La humanidad habla de la oscura noche del alma, un período de la vida del individuo en que tiene lugar una larga transformación de un estado de conciencia a otro, seamos o no conscientes de ello. Es como abrir una puerta sin saber lo que nos espera al otro lado, y cuando todo ha terminado, salimos literalmente a la luz; nuestra conciencia de la vida es mayor y algunos descubren que su significado es más profundo y que tiene un propósito.

Nada muere tan solo se transforma

El negro es la luz no manifiesta: el potencial está ahí pero necesita luz para desarrollarse. Recordemos con qué asociamos el negro: depresión, mal humor, desesperación, mala suerte, entre otros estados negativos. Hablamos también del lado oscuro de nuestra naturaleza.

Es todo lo que está oculto, puede indicar una naturaleza reservada o un carácter tortuoso, tendencia a faltar a la verdad, o por el contrario, tras el negro puede estar esperando revelarse una hermosa naturaleza llena de amor y belleza.

La gente de la época victoriana relacionaba el negro con la muerte y guardaban luto en memoria de los fallecidos. Para algunos de ellos, se acababa la vida con la muerte de un ser querido, pero cerrándose al mundo solo conseguían agravar su depresión.

Hoy día aún hay personas que siguen esta tradición. Pero quienes han muerto –o así dicen --, han renacido en el reino de lo espiritual y un día nos reuniremos con las personas que hemos amado. Pensemos en la naturaleza: nada muere tan solo cambia de forma.

Vivimos estación tras estación y en nuestros últimos años deberíamos conectar con el amarillo dorado, el rayo de la sabiduría divina. Las congregaciones religiosas que visten hábitos negros están cerrando las puertas a las tentaciones de este mundo pero en algún momento tendrán que afrontarlas –si no lo han hecho ya – y transmutarlas.

Los colores ayudan a demostrar el verdadero yo

En los climas cálidos hay quienes llevan ropas negras pero es para atajar el calor y el fulgor del sol y poder así mantenerse frescos. A medida que avancemos en el conocimiento de las vibraciones de los colores, nos preguntaremos cómo es que alguna vez hemos llegado a vestir de negro.

En la actualidad los hombres llevan indumentarias de más colorido, sobre todo en la ropa informal y la tendencia va en aumento.

La mujer que le gusta vestir de negro es amiga del poder y desea permanecer en el misterio. También intenta descubrir su individualidad: ¿quién soy yo?, pero son los colores los que nos ayudan a mostrar el verdadero yo, porque igual que sucede con la naturaleza, revelamos quienes somos verdaderamente por los colores que llevamos.

* Notas de consulta de la profesora MAGNOLIA. Parapsicóloga. Te ayuda a resolver tus problemas en el amor, contra envidia, mala suerte, trabajo y negocios. Lectura del tarot y de las cartas del trabajo. Amplia gama de productos esotéricos de efecto verdadero. Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 5 de la tarde, previa concertación de cita. Barrio Santa Ana, de la iglesia de Santa Ana, ½ cuadra abajo, casa #2010. Teléfonos: 2266-2262 / 8699-0842, Managua.