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El verdor de los campos, la frescura de los frutos, el olor a tierra mojada, las hojas verdes y secas que enaltecen la cúspide y ramas de los arboles, son un todo energético propio de la naturaleza, que surgen desde las entrañas de la Madre Tierra para alimentar, curar y revitalizar el cuerpo físico y alma del ser humano.

El hombre tiene la capacidad de comprender que somos seres humanos y también naturaleza, condición que nos permite dar vida al ambiente, mismo que nos envuelve con sus llanos, pastos, árboles, flores, semillas, raíces, oxígeno, entre otros componentes que propician las plantas dentro de la vida del ser humano.

“No existe un hombre que pueda crear algo mejor que la naturaleza para su propio bien”, exaltó Jery Céspedes, misionero gnóstico y experto en plantas medicinales. “Cuando nos dicen que nos crearon y pusieron en el paraíso, no solo se refiere a las alturas o en el cielo divino, sino a la tierra, un paraíso que contiene de todo de forma natural para que el hombre pueda tener una vida más equilibrada”, agregó.

El experto refirió que las plantas que componen la naturaleza son los seres vivientes que más pueblan el mundo, pues son los más sensibles, vulnerables ante los seres humanos y son las encargadas de llevar oxígeno a nuestros pulmones.

Muchos humanos restan importancia a las plantas que pueden observarse en algún predio baldío de la ciudad, pero si reflexionamos enfáticamente ¿Qué es la naturaleza y qué nos brinda está?, es fácil darnos cuenta que todas las plantas existentes son más que útiles para la vida diaria de un ser viviente, partiendo que todas tienen la capacidad de agarrar el dióxido de carbono y convertirlo en oxígeno, reflexionó el misionero.

Las plantas y los ancestros

Desde el inicio de los tiempos la medicina natural ha tenido conexiones energéticas divinas con las personas, iniciándose en este campo nuestros ancestros, encargados de haber transmitido de generación en generación las bondades enigmáticas de las plantas y la naturaleza misma en su conjunto, dijo el gnóstico.

Por ejemplo, los denominados indígenas o chamanes, su base de salud mental y física se basaba únicamente en hierbas, las cuales servían para la alimentación así como para curar problemas de salud de la gente de sus tribus, cuenta el experto.

Según Céspedes, en aquellos tiempos de la comunidad indígena, no existían estadísticas de mortalidad como las hay ahora, no había problemas de obesidad, debido a la alimentación estrictamente vegetal en que los ancestros basaban sus conocimientos nutritivos a sus descendientes.

A diferencia de la época de nuestros ancestros, una persona que trabaja con alimentos naturales sabe muy bien que una mujer embarazada que se alimenta ciento por ciento sano, no padece de dolores a la hora del parto, lo mismo pasaba en el tiempo de los chamanes, la vida era menos dolorosa cuando vivían bajo un reino más natural.

Más que un cadáver las plantas tienen alma

El ser humano común y corriente aprende a curar con el cadáver de la planta, pero si estos conocieran su alma, la pregunta sería: ¿Qué pudiera hacer con ellas? Es fácil decir yo me trato con productos naturales, pero qué tan natural es el producto?

El misionero gnóstico explicó: “El cadáver es la parte física que tiene propiedades curativas y son fáciles de comprobar su efectividad en un laboratorio”, además agregó que “el alma de las plantas tiene una vida que forma parte de sus facultades naturales, las cuales entran en el proceso energético que todas poseen, por muy insignificantes que se presenten al ojo humano”.

Las conexiones energéticas

Todos saben que la parte energética no se atribuye ni se crea, y tampoco se puede ver en el ser humano, lo que no es distinto en las plantas, sostuvo el gnóstico.

“La parte física que yo veo es lo que yo siento y persivo, pero debemos recordar que la vida no es física, pues un experto no puede curar solo con algo material, sino que requiere de esas dosis energéticas que llevan las plantas, las cuales van al punto de rehabilitación de la vida como tal, restableciendo las bajas y fallas que se encuentran en el cuerpo vital de un ser humano”.

El cuerpo vital se asocia al aura y este no es más que el cuerpo energético que posee todo ser humano, está aproximadamente a unos cinco centímetros de nuestra piel, en un punto donde vibra la vida misma.

Cuando nuestras energías corporales se conectan con la energía vibratoria de las plantas, existen altas posibilidades de curación y restablecimiento de las bajas energéticas, ya sea a través de baños aromáticos con plantas al vapor, con agua tibia o baños tópicos con las ojos de la plantas directamente o esencias naturales de ellas.

La mezcla energética que las plantas hacen con el cuerpo humano tiene el poder estimulante de curar diabetes, problemas emocionales, depresión, nervios, entre otros con una simple palabra de aliento o de vibración energética que estabilizan el aura.

El menú de la naturaleza

Las plantas son fuentes seguras para eliminar las toxinas del cuerpo, para todas las enfermedades hay plantas que controlan y otras que curan, el peligro con el menú natural, es que muchos seres humanos exageran con las dosis, no se dan un chance de equilibrar con conciencia el consumo excesivo de algunas hierbas sin antes consultar a un experto.

Si bien es cierto, los suplementos de farmacias ayudan en gran medida a contrarrestar algunos padecimientos de salud, sobre todo en casos de emergencias, dado que estas no pueden esperar, no hay nada como el menú variado que brinda la Madre Tierra, según temporadas, para levantar las energías y complementos vitamínicos de cada una de esos frutos fáciles de obtener. “Es posible que el proceso natural sea más lento, pero su efectividad es infalible para el hombre”, apuntó.

No es lo mismo comernos una papaya para extraer sus propiedades naturales que una capsula farmacéutica con hormonas de esa fruta en específico para sanar el cuerpo, destacó Céspedes.

 

Las plantan y sus dosis

¡Alerta! Para cambiar nuestro estilo de vida por uno más saludable basado únicamente en lo que provee la naturaleza, hay que estar conscientes que muchos de los arboles, frutas, semillas, etc., por muy bonitas y ricas que se vean al ojo humano no pueden mezclarse entre sí, por sus diversas propiedades que en ocasiones tienden a contrarrestarse entre sí.

Para el uso de la plantas hay que tener conocimiento, todo en exceso es dañino para el cuerpo y la búsqueda de la felicidad. Subestimar a la naturaleza es un problema de todos, ante la búsqueda de acelerar el proceso de curación hay quienes exageran con las dosis, sin considerar que así como estas tienen altos poderes de sanación hay altos poderes para provocar intoxicación severa e irreversible.

 

Créditos:

Jery Céspedes, misionero gnóstico del Centro Cultural Gnóstico. Teléfono: 2249-4677