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Las pulseras genéricamente hablando, es decir, ya sean de metales preciosos, de simple tela o cualquier material, tienen mucha efectividad si son usadas en la muñeca izquierda, por su contacto con las vías energéticas que conducen al influjo que va hacia los diferentes centros energéticos o chakras del cuerpo humano. En relación a la persecución de la buena suerte, hay varias formas en las que la pulsera adopta el aspecto de un objeto de poder.

Son de buena suerte las cintas rojas, pero hay algunas variantes de las mismas. Por ejemplo: una cinta de seda, de cualquier color en la que esté escrita alguna invocación a algún ser protector se convertirá en un amuleto contra toda energía negativa proveniente de otras personas malsanas; de esas llenas de malos sentimientos y que hoy abundan en nuestro tiempo. El ser protector en cuestión depende de la orientación religiosa de quien use la cinta de seda.

El bronce, símbolo de los guerreros

Nunca debe usarse una pulsera con el nombre propio. Genera una energía negativa relacionada con el narcisismo. Esta negatividad se traduce en un mal influjo que debilita las defensa de las personas, que queda mucho más propensa a ser blanco de envidia, malos deseos o incluso del Mal de Ojo

Todo esto redunda en trabas, dificultades que la persona atribuirá a la mala suerte. Así que por más que alguien nos regale una bella pulsera de oro y piedras preciosas, si tiene grabado nuestro nombre lo mejor será que jamás la luzcamos en público, y mejor aún si podemos solicitar a quien la regaló que la cambie por otra cosa.

En cuanto a las pulseras de material rígido, son de buena energía y por lo tanto muy útiles las realizadas en oro rojo. Este metal simboliza la fidelidad y la alegría en pareja, por lo cual atraerá la suerte en cuanto a la elección de la pareja, aún cuando se trate de una compañía ocasional. De este material se solían hacer unas décadas atrás, las llamadas pulseras esclavas, que el marido regalaba a su esposa a razón de una por año.

Es de buena influencia para la suerte, el bronce que con solo estar presente en forma de una pequeña incrustación de adorno en una pulsera ya es suficiente. Este metal era antiguamente el símbolo de los guerreros, que lucían pulseras y pecheras de bronce no solo para protegerse de los golpes de los enemigos sino para imbuirse de la energía de ese metal. De hecho, un guerrero podía entrar en la batalla sin su escudo pero jamás iba hacerlo sin su pulsera de bronce.

En algunas épocas de la historia humana, y este tiempo es uno de ellos, las mujeres han usado pulseras en los tobillos. Eso es absolutamente nefasto para la vibra y la suerte; simbólicamente significa que la persona se entrega como una esclava a los designios de la suerte y esta si no se trabaja para conducirla, se convierte inevitablemente en energía negativa que está influyendo en contra de nosotros. Es decir, estás en un entorno de mala suerte donde todas las cosas te salen mal y por supuesto, el vecino egoísta se ríe de tu estancamiento. Pero recuerda, en este mundo nada es eterno, todo tiene su momento.

 

* Notas de consulta de la profesora MAGNOLIA. Parapsicóloga. Te ayuda a resolver tus problemas en el amor, contra envidia, mala suerte, estudio, trabajo y negocios. Lectura del tarot y las cartas del trabajo; amplia gama de productos esotéricos de efecto verdadero. Atiende de lunes a sábado de 9 de la mañana a 5 de la tarde, previa concertación de cita; barrio Santa Ana, de la iglesia de Santa Ana, media cuadra abajo, casa #2010. Teléfonos: 2266-2262 / 8699-0842. Managua.