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“Cuando se presta el mismo interés o se dedica el mismo esfuerzo al estudio de objetos o fases de los fenómenos mentales o espirituales, que el que se dedica a los fenómenos materiales, entonces lo psíquico deviene tan práctico, tan susceptible de medida, tan condicionado a las cifras como cualquier otro aspecto de la experiencia humana”. Tal es la tajante declaración hecha en 1939 por Edgard Cayce, el profeta durmiente. Cayce aseveraba que llegaría el día en que los fenómenos psíquicos podrían ser puestos en evidencia mediante instrumentos, sistemas de medidas y metodología científica.

¿Hasta qué punto hemos avanzado en el desarrollo de técnicas que nos capaciten para el uso de aparatos de control, de interpretación correcta de los resultados que nos proporcionen, y el uso de las fuerzas energéticas de dentro y alrededor de nuestro cuerpo que los médiums afirman que perciben? ¿Pueden los instrumentos recientemente creados y perfeccionados, comenzar a hacer visibles esas energías para todos? ¿Estamos en condiciones de desentrañar las leyes con arreglo a las cuales se mueven tales fuerzas, que van desde la medicina, a la educación, la criminología o la agricultura? Tal vez sea usted la persona indicada para dar respuesta a algunas de estas interrogantes.

Nuevas técnicas

Las nuevas técnicas desarrolladas e instrumentos científicos deben ser estudiados en general, con el fin de comprobar si pueden ser de alguna ayuda a la exploración de la psiquis. Los doctores Ullman y Krippner han adoptado métodos e instrumentos propios del campo de la electrofisiología y los han empleado en el estudio de la telepatía. El célebre Laboratorio del Sueño del Hospital Maimoides de Brooklyn, demostró que el aparato detector del REN (Movimiento Rápido de los Ojos), habitualmente usado en fisiología, puede revelar una considerable cantidad de información acerca de la telepatía en los sueños. ¿Sirven los nuevos artilugios para incrementar nuestras posibilidades de obtener información sobre cosas tan inexplicables como las “auras”, el cuerpo etéreo, las energías que circulan por canales invisibles llamados meridianos de acupuntura o los efectos de la energía en las curaciones por medios psíquicos?

Los médiums y los místicos llevan siglos hablando de la existencia de un aura de color (o marco de energía) en torno al cuerpo humano. Artistas primitivos han pintado a menudo tal marco con el aspecto de un halo.

Los antiguos científicos en India y Oriente sostenían que energías invisibles circulaban dentro y alrededor del cuerpo humano; en China tal acierto se vio reflejado en la teoría y en la práctica de la acupuntura, método terapéutico con el cual se vence a la enfermedad mediante el expediente de provocar alteraciones en el flujo de las corrientes de energía procedentes de las zonas afectadas del cuerpo.

Por otra parte, médicos occidentales que han visitado China aseguran que la acupuntura se emplea también a modo de anestesia y como sedante del dolor.

Los conceptos del cuerpo energético y de aura que nos han llegado de las ciencias antiguas del Lejano Oriente y la India, han formado parte de la doctrina de muchos grupos que han estudiado los escritos del caso, como por ejemplo los teósofos y los rosacrucianos. El Swani Si Ananda, describe así la teoría hindú y yoga del Prana, la energía universal, considerada como aún más elemental que la energía atómica: “Todo lo que se mueve, actúa o tiene vida, no es sino una manifestación del Prana. El Prana es el vínculo entre el cuerpo astral (o aúrico) y el cuerpo físico. Cuando el remoto Prana, como una cuerda (la cuerda de plata) se corta, el cuerpo astral se separa del cuerpo físico y sobreviene la muerte.

 

* Notas de consulta de la profesora MAGNOLIA.

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