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Estalló el Vesubio y no quedó piedra sobre piedra. La furia de Holanda arrasó con todo y provocó tanto pánico como la Hungría de 1954, aquella de Czibor, Kocsis, Puskas y Higdekuti. ¿Cómo fue posible esa goleada alarmante por 5-1, reduciendo al equipo ganador de la última Copa del Mundo, a cenizas? Lo veíamos en pantalla, y no lo creíamos.

140614 españa

EL VUELO DE GAVILÁN

El penal ejecutado por Xabi Alonso en el minuto 26 abriendo el marcador del partido, hizo pensar que España, aun sin el dominio en el centro del campo y los rápidos desplazamientos vistos hace cuatro años, tomaría las riendas del partido, pero el gol de Van Persie, en vuelo de gavilán y cabezazo certero, describiendo una parábola que entró en el rincón superior izquierdo de la cabaña defendida por Casillas, estableció el empate en el minuto 44, con Sergio Ramos a la orilla, inutilizado.

El 1-1, metía el futuro del duelo en un torbellino de intrigas. Eso fue lo que creímos, pero no ocurrió. Holanda se convirtió en una corriente magnética con miles de enlaces invisibles en todos los sectores del campo. Su agresividad nacía en los botines jóvenes de Daley Blind y de Stefan De Vrij, se extendía hacia la agilidad y sentido tridimensional de Sneijder, y se convertía en furor aniquilante cuando llegaba hasta Van Persie y Robben.

IMPLACABLE OLEAJE

En el minuto 52, el gol de Robben recibiendo de Blind, quebrando a Piqué, dejando sin opción a Ramos y agujereando a Casillas con su zurdazo. Estupendo como los trazos de Goya. El 2-1, galvanizaba a Holanda y alteraba el sistema nervioso de España.

Los hombres de Van Gaal no se detuvieron. En el minuto 64, después que Van Persie casi hace astillas el travesaño con un bombazo, el gol discutible de De Vrij, colocado junto al poste de atrás defendido por Iker, y empujando la pelota a quemarropa para el 3-1. Se considera que previamente, Van Persie fauleó al arquero, sin vistazo arbitral.

Fuera de lugar por pulgadas, el “Chino” Silva pareció marcar frente a Cillessen, el portero de 25 años, pero el posible recorte 3-2 fue anulado, y casi de inmediato, Holanda volvió a la carga. Iker rechazó con su pierna izquierda estirada un remate rasante de Van Persie, pero el mismo atacante le robó una pelota en el área aprovechando la lentitud de la entrega, se le escapó hacia el centro, y sobre la llegada tardía de Ramos, remató con siniestra suavidad para el 4-1, que graficaba un abuso.

LA ESTOCADA FINAL

El gol magistral de Robben en el minuto 81, fue algo sanguinario. Recibió de Sneijder y bajó sutilmente el balón con esa zurda tan educada y obediente, dejó a Casillas tendido en el piso, fue hacia el centro dentro del área, y una vez más dejando sin opción a la defensa, asestó la quinta estocada. ¿Se imaginan eso? Cinco goles en 90 minutos a un equipo que hace cuatro años solo permitió dos en siete juegos.

Fernando Torres no supo manejar una pelota con sello de gol entregada por Pedro, y Casillas realizó una doble atajada milagrosa, evitando que el caos se agrandara, aunque sin poder ocultar lo humillante de esas cifras.

No podemos precipitarnos en salir a comprar cirios. Alemania se levantó de aquel temprano 8-3 en 1954 para coronarse. Ese reto puede ser muy fuerte e improbable, pero España no es un equipo anciano, ni sus opciones se han marchitado. Puede clasificar saltando sobre Chile y Australia. Lo que cuesta creer, sobre todo después de recordar su naufragio en la Copa Confederaciones, es que vuelva a ser el equipo maravilla visto en Suráfrica.