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En el fútbol como en la vida, se queman etapas y somos estremecidos por transformaciones. Nada es permanente, mucho menos los procesos exitosos, que necesitan de plus esfuerzos para su sostenimiento. Algunos le llaman finales de ciclos, como ya ocurrió con el posiblemente irrepetible Barcelona, y puede estar sucediendo ahora con la Selección de España, después de obtener dos Eurocopas y una Copa del Mundo.

Los modelos quedan, como el presentado por el Brasil de 1970, la Holanda de 1974 y 1978, la Alemania de Beckembauer, el Real Madrid de los años 50 jefeado por DiEstefano, y recientemente el Barsa “afilado” por Guardiola. Pero no continúan por siempre.

La aplastante derrota sufrida por España ante Holanda, 5-1, como agregado al naufragio frente a Brasil, 3-0, en la Copa Confederaciones hace un año, obliga rápidamente a reflexionar. Esta España no es el equipo que resultó admirable y casi invencible hasta hace poco. El nuevo estilo de “juego bonito” como el del Barsa, no ha caducado, pero perdió efectividad al ser descifrado. Y cuando se llega a un punto de deterioro, con el natural “envejecimiento” de las piezas del engranaje, hay que aplicar cambios a veces drásticos.

Eso sí, se necesita que las alarmas suenen, como ocurrió con Brasil en 1974, cuando el juego artístico y productivo se fue para nunca más volver pese a los esfuerzos realizados en 1982 y 1986. Hoy, Brasil utiliza otro estilo, como tendrá que hacerlo España frente a la necesidad de una renovación.

El único caso de permanencia era Alemania, con pocas variantes, las mínimas para no distanciarse de su nivel competitivo, y se ha agregado Holanda, fiel al estilo revolucionario que popularizó Rinus Michel, aunque forzada a ciertas modificaciones de acuerdo al personal disponible. Ayer, con una mezcla de sangre nueva y la sabiduría que garantiza la experiencia acumulada mientras disputaba tres finales, y protagonizaba memorables batallas, Holanda se mostró exuberante, en tanto España daba la impresión, en el segundo tiempo, de haber envejecido.

Una gran aproximación entre el Barsa “amputado”, triturado por el Bayern, y esta España, que coloca bajo escrutinio a Casillas, Piqué, Ramos, Xavi, Torres y otros jugadores que han perdido efectividad en su funcionamiento. Incluso Del Bosque.

Ahora, el duelo con Chile será crucial para España. Pero aún sobreviviendo y consiguiendo crecimiento en esta Copa, el cambio de piezas está escrito. Celebrando o lamentando lo que ocurra, llegó esa hora, inevitablemente.