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Su rostro te dice la clase de fútbol que ofrece el nicaragüense de 25 años Oscar Duarte. Incansable, inescrutable e implacable. Un defensa central de proyecciones, con osadía y ansiedad en la búsqueda del gol, aunque no es su tarea esencial. Un auténtico gladiador con ADN pinolero, de mayúscula utilidad para Costa Rica en su ruidoso debut en esta Copa derrotando 3-1 a Uruguay, uno de los candidatos para clasificar en el “Grupo de la Muerte”, que es el “D”, completado por Italia e Inglaterra, es decir, tres equipos que han sido ganadores de siete Copas del Mundo, juntos ahora en la misma polvareda.

NOMÁS TRES TIROS

Costa Rica le robó a Uruguay su garra, y con la contribución de un gol con sangre nica --ese de Duarte en el minuto 58, después del empate 1-1 logrado por el taponazo de Joel Campbell--, se metió bruscamente dentro del paralelogramo de fuerzas de esa zona, quitándose el pañuelo del rostro, sacando su pistola y disparando. Como diría Rosita Alvírez, “nomás tres tiros les dieron”, y los charrúas, extrañando a Luis Suárez, se desvanecieron.

Pegó fuerte y al hígado el equipo tico mostrando ser serio, ordenado, lo necesariamente robusto y competitivo. Un impacto quiebra consideraciones. No crean que los costarricenses estaban nerviosos o aterrorizados sintiéndose pequeños ante el favoritismo de Uruguay. Hace cuatro años, batallando en un repechaje por estar en Suráfrica, Uruguay con Suárez, Forlan y Cavani, necesitó 180 minutos para anotarle un gol a Costa Rica.

VIBRANTE REACCIÓN

Y ayer, en el minuto 23, con Cavani ejecutando un penal frente al formidable arquero Keylor Navas, Uruguay con Suárez todavía bajo observación, restableciéndose, tomó ventaja por 1-0. Guerreros, solidarios, brutalmente tenaces, los ticos cerraron filas y propusieron una pelea abierta. Necesitaban herir al adversario, y se asentaron para presionar con insistencia, con la cabeza fría, las piernas ágiles y el corazón hirviendo.

El golazo de Joel Campbell en el minuto 55, rematando con un megazurdazo ese centro de leve corrección trazado desde la esquina derecha por Gamboa, estremece a Uruguay, ilusiona a Costa Rica y equilibra el marcador 1-1. Casi de inmediato, en el minuto 58, el gol de Duarte, provocando un rugido que hermanó a Nicaragua y a Costa Rica, haciéndonos sentir, mirándonos con afecto, como si estuviéramos allá.

ERA SUEÑO IMPROBABLE

El centro de Bolaños pareció estar viajando de un lado a otro del océano, y Duarte, escapando de la “Lámpara de Aladino”, lo midió con tal precisión, que su cabezazo en plancha con vuelo bajo, se cobijó de espectacularidad. Un gol con sabor a pinol en la Copa del Mundo. Metan esa historia entre nuestras “Mil y una noches de fantasía”. Uno de esos sueños improbables, convertido en algo real.

Ahora Costa Rica estaba en ventaja 2-1 con Diego Forlán fuera de la pantalla, Suárez descartado, y Uruguay disminuido, buscando con desesperación en el cofre de su espíritu, algo de aquella garra. Y más adelante, en el minuto 85, el gol del recién ingresado Ureña. Pase en profundidad de Campbell, y remate sobre la salida de Muslera, fijando el macabro 3-1. Todo estaba consumado.

Y AHORA, EL RETO

Otro resultado insospechado, y un reto para Costa Rica: hacer comparable su rendimiento en esta Copa, con el registrado en 1990, cuando abrió derrotando 1-0 a Escocia con gol de Juan Cayasso, de quien se dijo, tenía sangre nica, pero nació en Puerto Limón; siguió perdiendo 1-0 con el Brasil de Dunga, Careca, Bebeto, Muller, Alemao, Taffarel y otros, gran candidato; y doblegó 2-1 a Suecia, antes de ser derretida en octavos por Checoslovaquia 4-1.

¿Será posible con Inglaterra e Italia, esperando por ellos en la vuelta de la esquina? Estoy claro de que no es fácil escalar una montaña.

* etm@doble-play.com