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Final de juego dramático con el empate 1-1 balanceándose en una hamaca deshilachada, y la angustia visitando siniestramente las dos áreas en el último instante, primero, tejiendo una terrible amenaza contra Suiza que provocó escalofríos, y casi de inmediato, con el árbitro por sonar el silbato, cambiando de acera y de uniforme, convirtiendo en un aullido desgarrador el gol de Seferovic, a quemarropa, estableciendo el definitivo 2-1, que deja a Ecuador con sus rodillas dobladas.

Tanto que insistió Suiza inútilmente por hacer reversible el 1-0 conseguido por Enner Valencia en el minuto 22, que el técnico germano Ottmar Hitzfeld, sintiéndose contra las cuerdas y necesitado de pulmones nuevos en la cancha, sacó del banco a Admir Mehmedi, el joven de 23 años del Friburgo, y agregó a Haris Seferovic, de 22 años, del Real Sociedad, quienes precisamente marcaron los goles del empate y la victoria.

Culpa de los arqueros

Los tres goles, dos de ellos con golpes de cabeza, se concretaron en las áreas pequeñas, esas zonas de apenas 5.50 metros, que se supone son propiedad de los arqueros. Sin embargo, tanto Benaglio, de Suiza como Domínguez, de Ecuador, hicieron concesiones a los delanteros, y no fueron perdonados.

Un centro largo desde la izquierda, junto a la raya de fondo, es trazado por Ayoví, y desciende frente a la cabaña suiza, apropiado para el cabezazo sin el menor estorbo de Enner Valencia. Minuto 22 y Ecuador estaba en ventaja 1-0. Se pensó que estiraría sus músculos y buscaría cómo dominar, pero se diluyó, cedió terreno y balón, y se resignó a sacar agua del pozo.

En el minuto 50, el recién ingresado Mehmedi, con otro cabezazo casi frente a la nariz del arquero Domínguez, colocado un paso delante de su cabaña, empata el juego 1-1 golpeando el córner cobrado por Rodríguez empata el juego 1-1 golpeando el corner cobrado por Rodríguez. Dos goles con el balón quieto en vista de la falta de destreza para apretar el gatillo maniobrando.

Contragolpe mortífero

Suiza siempre fue mejor manejando la pelota, llegando y fabricando opciones, mientras Ecuador lo hacía todo a empujones, aunque logrando reaccionar de un largo letargo. El empate parecía sellado con los 4 minutos de alargue, pero en el 93, después de un quite de pelota en un momento de angustia para Suiza, vino el contragolpe letal, con el pase bajo y rápido de Rodríguez, que Seferovic remata casi sobre la raya, produciendo un estallido y decidiendo el juego 2-1 a favor de Suiza.