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Brasil y México se enfrentan este martes por una victoria que los deje en la puerta de los octavos de final del Mundial 2014. El partido tiene además sabor a revancha para los aztecas, quienes temen un trato preferencial del árbitro hacia los anfitriones.

Ambos equipos tiene tres puntos en la clasificación del grupo A, con Brasil liderando la llave por diferencia de goles. La "canarinha" venció a Croacia (3-1), en el partido inaugural, y México a Camerún (1-0). Una victoria los clasificaría prácticamente a la siguiente fase.

El partido se celebra a partir de las 1:00 p.m. en el estadio Castelao de Fortaleza (noreste), el mismo donde Brasil venció a México por la Copa Confederaciones. Por eso, el partido será una revancha para los aztecas.

BAJO LA LUPA

Más allá del astro Neymar y su técnica insolente, o de Oribe Peralta, el goleador salvador de México, quien concentrará la atención será el turco Cuneyt Cakir, de 37 años, el juez del partido que, como los dos anteriores, también debuta en Copas del Mundo.

El “Tri” salta al campo con suspicacia por los desiguales arbitrajes que ambas selecciones tuvieron en la primera jornada.

Mientras Brasil pudo romper un empate provisional contra Croacia con un controvertido penal sobre Fred (árbitro: Yuichi Nishimura), México se vio perjudicada con dos goles anulados contra los cameruneses, aunque finalmente logró el triunfo por 1-0 (árbitro: Gilmar Roldán).

"Fue penal claro, no existe más penal o menos penal", se defendió Fred, blanco de críticas por supuestamente haber fingido la falta que llevó a la sanción.

En las calles de Sao Paulo, poco después del partido, taxistas, meseros o gente en el tren: todos hablaban del "regalito" a Brasil.

LA ESTADÍSTICA EN CONTRA

México es considerada por el propio seleccionador Luiz Felipe Scolari como la "piedra en el zapato" de Brasil. Aunque en Copas del Mundo, la estadística está en contra de los aztecas. La primera vez que se enfrentaron fue precisamente en el Mundial de Brasil, pero el primero, hace 64 años. Brasil goleó por 4-0 en el partido de apertura. Luego se midieron en las Copas de 1954 (5-0) y 1962 (2-0). Y así 52 años después, Brasil y México se vuelven a medir en el mayor evento deportivo del mundo.

El recuerdo más reciente es la derrota (2-0) en la Copa Confederaciones el año pasado, aunque los locales no olvidan aquella final olímpica de Londres 2012, en la que los mexicanos les arrebataron con autoridad el único título que el país rey del fútbol aún no ha ganado.

Con o sin la ayuda del árbitro, ambos rivales prometen dejarlo todo en el campo.

"Será como una final", coincidieron el atacante Hulk y el mediocampista Oscar.

México no estará solo, cientos de fanáticos viajaron a Fortaleza para hinchar por el "Tri" con coloridos trajes y grandiosos sombreros. Pero seguramente las tribunas del Castelao estarán teñidas en su mayoría del auriverde "canarinho".

LA DUDA VERDE

El atacante Hulk es la principal duda en el esquema táctico de Felipao. Apagado en el partido inaugural, el atacante del Zenit de San Petersburgo abandonó el domingo el entrenamiento por dolores en su muslo izquierdo.

"Ya tiene unos días ahí (el dolor), pero no me impidió jugar el primer partido y si Dios quiere, no me impedirá jugar el próximo juego; y si Dios quiere, voy a entrar en el campo”, dijo.

Otra preocupación es el hecho de que Neymar, responsable de anotar dos goles en la primera victoria, tiene una tarjeta amarilla del primer partido. Aunque si le sacan un segundo cartón con México perdería el juego de Camerún y no el de octavos de final.

"Difícilmente se va a llevar otra tarjeta. En una jugada él decide el juego, pero no es un jugador violento", indicó Oscar.