•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

etm@doble-play.com

 

Tanta grandeza reducida a la nada. Es algo que golpea nuestras mandíbulas, dobla rodillas y hace que duela el alma. Ocurre en el fútbol y en la vida. Como ayer, viendo salir al equipo español del Maracaná, una imagen contrastante con la que vimos hace cuatro años en el Soccer City de Johannesburgo, cuando España se mostraba inmensa con Casillas levantando la Copa, mirando hacia la eternidad.

190614 españa

Una montaña demolida. En eso es lo que ha quedado España luego de ser derrotada 5-1 y 2-0 por Holanda y Chile, siendo eliminada por quinta vez en la fase de grupos de una Copa del Mundo. Considerar previamente esta posibilidad hubiera sido calificado como una insensatez, pero ocurrió, dolorosamente.

LENTO Y SIN VARIANTES

Sin furia, sin arte, sin armas, se le cerraron al equipo español las puertas del paraíso, que consiguió golpear y abrir ruidosamente conquistando dos Eurocopas y un Mundial. Descartada la furia pese a presencia de Diego Costa en el área, España no pudo recurrir al arte que la llevó a la cima, porque su fútbol horizontal, lentitud y falta de variantes, inutilizó sus gestiones. En 180 minutos, el único gol conseguido, fue de penal.

Para enfrentar al retador Chile, equipo al que España venció 2-1 en la última Copa, aprovechando una expulsión que los dejó en ventaja numérica desde el minuto 37, y a un fatal error del arquero Bravo, España dejó en el banco a Piqué y Xavi, para abrirle espacio a Javi Martínez y Pedro, finalmente nada incidentes, condenados a la intrascendencia.

LAS DOS ESTOCADAS

El gol del joven Eduardo Vargas en el minuto 20, rematando entre Casillas y Ramos recibiendo de Aránguiz, culminando una maniobra de brillante geometría desarticulando la defensa vestida de rojo, por la derecha, fue algo más que una advertencia. Chile, que inició el juego con mucha agitación, utilizando el cabezazo de Jara como una muestra de su capacidad de agresión, estaba adelante 1-0 muy temprano, tambaleando los cimientos del poderío español.

Y en el minuto 43, la otra estocada. El tiro libre ejecutado por Alexis Sánchez que Casillas empuja con sus puños hacia la frontal, dentro del área y que Aránguiz coloca en el ángulo superior derecho, obligando a España a pedir a gritos una transfusión de sangre, que pareció haberse aplicado en el inicio del segundo tiempo, lo que resultó una falsa impresión, porque su improductividad en el último cuarto de cancha, con Costa o con Torres, solo tuvo ciertas pausas.

SIN ARMAS PARA ACTIVARSE

La tranquilidad que fortalece la confianza es una gran aliada, y Chile aprovechó eso para establecerse en la defensa, ahogar los intentos de agresión y salir con proyecciones peligrosas cuando se ofrecían posibilidades de hacerlo. España ganaba la lucha en el centro del campo, pero sin utilidad, porque carecía de profundidad, y los ensayos de habilitar a Costa o Torres fueron escasos. Así que su arte naufragó, y sin cañoneo largo, terminó de desvanecerse.

No se trata del fracaso de un estilo, sino que en estos momentos España no dispone de hombres que agilicen, profundicen y lo hagan efectivo como antes. Dejar a Xavi en el banco fue un indicativo de eso. Él movió los hilos de aquella España en Sudáfrica, pero no puede hacerlo ahora, y otros, también han decrecido. Se tiene el balón pero sin hacerlo circular con rapidez ni conseguir los desmarques y desplazamientos que otrora desequilibraban.

¡Ah, sí Busquets acierta aquella oportunidad de oro para estrechar el marcador 2-1, quizás el partido podía haber cambiado! Pero no sucedió y España no pudo salir del hoyo de la eliminación, doblegada por un excelente Chile.