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  • AFP

Japón y Grecia se enfrentaban en esta segunda jornada a un partido clave en la competición. Las urgencias llamaban a la puerta de ambas escuadras tras caer el primer día ante africanos (2-1) y sudamericanos (3-0), respectivamente.

Los asiáticos arrancaron el choque con mayor determinación, con la idea clara de atacar desde el primer minuto, sin complejos. Sus rivales esperaban rezagados para aprovechar lo que mejor saben hacer: castigar los errores de sus contrincantes, salir al contragolpe y no errar sus ocasiones frente al arco.

Al borde del descanso, uno de los mitos griegos, Konstantinos Katsouranis, uno de los héroes que levantó la Eurocopa de 2004 y hoy está a punto de cumplir 35 años, fue expulsado por doble amonestación, y Giorgios Karagounis, de 37, otro de los futbolistas presentes en el Olimpo balompédico griego, entró en el terreno de juego para recomponer la resquebrajada formación de los suyos.

Grecia jugó con un jugador menos pero no se notó. Sufrió poco y llegó con peligro.

Yoshito Okubo tuvo el gol con un remate con la izquierda cuando el arquero ya estaba vencido, pero el balón voló a las nubes (68). El carrilero diestro Atsuto Uchida quiso solidarizarse con su compañero y falló de nuevo un tiro a boca de jarro y con todo a favor (71).

Pegada y Japón, dos términos antónimos en esta Copa del Mundo.