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¡Qué próximo al verdadero Messi vimos a este Messi enloquecedor de Nigeria! Es fácil y directo, pensar que el genio está casi intacto, en el preciso momento en que las exigencias van a crecer en esta Copa tan cargada de imprevistos.

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Marcando dos goles, uno con balazo eriza-pelos, entrando con furia y precisión atrapando un rebote en el poste, y el otro de trazado magistral, como sacado de una de las paredes del Palacio de Versalles, ejecutando un tiro libre, Messi se esforzó ayer en borrar dudas, quitar cortinas y mostrarse de cuerpo entero, mientras Argentina “reacondicionada”, superaba 3-2 al agitado equipo africano, y aseguraba con nueve puntos el liderato del grupo “F”.

CAMBIÓ ARGENTINA

Ese estallido de la lámpara con la salida del genio, podía ocurrir en cualquier momento. Lo esperábamos, obviamente sin saber cuándo. Y ayer, desplegando sobre el tapete verde del Estadio Beira Río, en Porto Alegre, esa amplia gama de recursos que tanto extrañamos en sus dos primeros juegos, Messi fue tan brillante como casi siempre. Alrededor de su accionar, Argentina construyó una imagen cambiada, estimulante.

La actitud de Messi transformó al equipo. “La pulga” es de esos jugadores excepcionales capaces de galvanizar un equipo y de inclinar un partido. Lo logró ayer regresando a su dinámica, pisando el área con la continuidad que le conocemos, sirviendo de enlace, multiplicándole preocupaciones al adversario, levantando la mano ofreciéndose para resolver dificultades y sacudiendo las redes con dos taponazos.

CAMBIO DE GOLPES

Nigeria es un equipo agresivo. Sabe manejar el balón y dispone de ímpetu y rapidez. Cuando toma espacios o se lo permiten, crece como amenaza, y quedó demostrado con los goles de Musa, un atacante de presencia, habilidad para maniobrar y utilidad, que se convirtió en un tormento para los zagueros gauchos, sudando horas extra en busca de controlarlo.

El inicio del partido, el gol de Messi, culminando con un remate de zurda mueve-montañas en el minuto tres, una estupenda penetración de DiMaría disparando contra el poste izquierdo de Enyeama. ¡Qué buen despegue!, decíamos, cuando Musa, destapado por la izquierda, recibió una pelota clara y apropiada, y sin reparar en la llegada de un desesperado Zabaleta buscando el cierre, apretó el gatillo sin darle chance de Romero, estableciendo el 1-1, en apenas 5 minutos.

NEYMAR, ¡AQUÍ ESTOY!

Aunque Agüero e Higuain rebotaban contra la defensa africana y los aciertos garantizados por la elasticidad y prontitud de reflejos del arquero Enyeama, los desbordes de DiMaría por la izquierda, y el desequilibrio y la preocupación que Messi fabricaba en la frontal, mantenían a Nigeria con los nervios alterados. A los 43, un hermoso y envenenado tiro libre de Messi fue sacado en la propia esquina superior izquierda de su cabaña, por Enyeama, en un vuelo de halcón.

Tres minutos después, en el alargue del primer tiempo, otro tiro libre realizado por Messi dejó paralizado a Enyeama, entrando junto al poste derecho, con silenciosa majestuosidad, facilitando que Argentina llegara al descanso con justa ventaja por 2-1, y mejor futuro. Messi con cuatro goles se equilibraba con Neymar.

MUSA INSISTE, ROJO SENTENCIA

Empeñado en no permitir tranquilizarse a Argentina, Musa, ingresando por el centro en una contraofensiva dibujada por Emenike, disparó sobre la salida de Romero, volviendo a empatar el juego en el minuto 47, ahora 2-2. Nuevamente Argentina respondió con rapidez con el gol de rodilla de Marcos Rojo, luego que el cobro de un córner por Lavezzi fue mal desviado en la zona alta por un defensa nigeriano.

Salió Messi en el minuto 63, y Argentina pareció detenerse y perder conexión, pero el 3-2, no fue alterado y Argentina cerró el Grupo con nueve puntos, invicta y mejorada, aunque necesita más para lo que viene.