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¿Cuál es la fórmula para frenar a Arjen Robben, el zurdo volador que tiene Holanda? No hay otro jugador que preocupe tanto a Alejandro Sabella como este crack sin pelos en la cabeza, pero con alas en los pies. Y existe una postura del entrenador al respecto. No habrá marca personal. Según expresó el cuerpo técnico, le harán sombra de manera escalonada, como intentaron rodearlo los costarricenses en un partido que casi impulsa a los ticos a la historia. No obstante, tiene claro el estratega que deberá prepararle una emboscada al que en los Países Bajos consideran el ‘Messi naranja’.

Lo cierto es que este holandés de 30 años, que parece deslizarse en el aire, suele volcarse por la banda derecha, aprovechando esa velocidad supersónica que amenaza a cualquier lateral izquierdo. Teniendo en cuenta este ítem, Sabella debe decidir cómo reforzar la zona de influencia del atacante nacido en Bedum. Por eso, baraja algunas posibilidades en Cidade do Galo.

Difícilmente Ezequiel Lavezzi pueda sostener semejante ida y vuelta con Robben.

Ya reconoció Javier Mascherano, el técnico dentro del campo de juego, que los jugadores naranjas son más veloces que los argentinos y que habrá que tener especial cuidado en las vigilancias. Por el sector en el que la estrella del Bayern Múnich avanza con la furia de un tsunami, el Pocho sería un náufrago. Incluso, muy a pesar del sacrificio que hizo en el último partido. La presencia de Marcos Rojo –cumplida la fecha de suspensión en lugar de José Basanta– ayuda, claro. Pero lo que necesita el exdefensor de Estudiantes es una rueda de auxilio. Enzo Pérez, doble de riesgo de Di María, sería un hombre ideal para cubrir ese lugar de la cancha. Lavezzi, entonces, debería mudarse a la izquierda.

Otra variante

Otra alternativa es ubicar a Maxi Rodríguez enfrente de Robben, ya que el rosarino tiene virtudes como extremo zurdo y un buen sprint para bancarse al calvo delantero. De ser así, Enzo Pérez continuaría por el pasillo derecho, el mismo que circuló con criterio en el estadio Mané Garrincha cuando le tocó saltar al verde césped en lugar de Di María. Sin Lavezzi, un volante de doble función como le gusta a Sabella, el equipo estaría aún más compacto de lo que se lo observó en la capital de este país ante los ‘Diablos Rojos’ europeos.

Hay una estrategia más en el pizarrón de Sabella, aquella que parecía borrosa después del debut ante Bosnia-Herzegovina: el polémico 5-3-2 que tanto ruido hizo internamente porque no le gusta a Messi. De volver a elegir este dibujo, podría sostener a Basanta (¿o a Campagnaro?) como marcador central, sumar de todos modos a Rojo para cubrir el lateral y apostar a tres mediocampistas de marca, Enzo Pérez, Javier Mascherano y Lucas Biglia para hacerle un abanico al astro naranja. Parece descabellado que desempolve un esquema tan defensivo, especialmente, porque ante Bélgica por fin se jugó bien, con orden y una clara identidad.