•  |
  •  |

Los síntomas de crisis que opacan las acciones que desde el Ministerio de Educación, Mined, se impulsan por superar rezagos educativos, son campanazos que alertan la necesidad de hacer un alto en el camino, evaluarse, comprometerse y sumar esfuerzos.

Niveles de deserción de 11.6% en Primaria y 15.6% en Secundaria, unas 14,620 aulas entre regular y mal estado, 51.5% de las escuelas sin acceso al agua, un estimado de medio millón de menores fuera del sistema, 27.1% de empirismo en docentes de Primaria, que pone en peligro la calidad de la educación, y aulas súper numerarias son, entre otros aspectos --como la falta de pupitres, de material didáctico y de textos escolares, problemas de accesibilidad, bajos salarios a docentes-- el saldo de cuatro décadas de desfase educativo que lleva Nicaragua con respecto al resto de países del área.

Jorge Mendoza, Director del Foro de Educación y Desarrollo Humano explica que esos niveles desastrosos ocurren porque Nicaragua en inversión, calidad, acceso, pertinencia y significancia educativa “se ha venido quedado muy atrás”.

“Este sistema no puede más”, expresa este experto, para advertir en medio del oscuro panorama, una “oportunidad” que cree puede solucionarse “si logramos juntar los vigores dispersos” de organismos de la sociedad civil a las acciones de gobierno. Hasta ahora, y pese a la constante manifestación pública de diferentes organismos en ese sentido, las autoridades al frente de la cartera educativa no toman la oferta.

Gratuidad no supera pobreza
En el plano económico, Mendoza lamentó que sigue la pobreza condicionando la oportunidad de estudio de nuestros menores. Aunque la gratuidad de la Educación es importante, “sigue siendo mínima en relación con el resto de gastos que la familia tiene que hacer para que los escolares se mantengan en la escuela”, y prueba de ello son los índices sostenidos de abandono escolar, expuso la fuente.

Mendoza dijo que si se analiza el abandono y la repetición escolar, que en 2010 dejó un saldo de 377,300 escolares sin avanzar en el sistema, como posibilidades de desarrollo que tiene el país, nos encontramos con un horizonte poco prometedor, pues mientras los niños en Costa Rica superan la Primaria en 6 o 7 años, los nacionales lo hacen en un promedio de hasta 12 años.

La fuente avala medidas oficiales como la “matrícula abierta” para aquellos niños que no se pudieron integrar a las escuelas, sin embargo, insiste en que la clave está en invertir más y mejor, y eso parte por invertir en elevar el perfil del docente en todos los sentidos: formación, salario y revalorización social.   

El abandono escolar también tiene su justificación en la inseguridad por el incremento en los índices delictivos en el país, la falta de accesibilidad de la escuela y la calidad de los ambientes, mencionó Mendoza.