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Al igual que ocurre con las compras del Ejército de Nicaragua, sobre las que no hay control público, el Instituto de Previsión Social Militar, IPSM, el poderoso conglomerado de la entidad castrense, sigue siendo una muralla impenetrable que maneja varias decenas de millones de dólares, que a pesar de provenir de fondos públicos no rinde cuentas a nadie.

Un estudio realizado en 2008 por el investigador Eduardo Marenco, denominado “Empresarios en Uniforme, los negocios del Ejército de Nicaragua 1995-2007”, realizado bajo el auspicio del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, Ieepp, inédito hasta ahora y facilitado a END, concluye que el IPSM es uno de los primeros grupos económicos del país.

EL NUEVO DIARIO ha publicado esta semana la discrecionalidad con la que ha actuado el Ejército de Nicaragua en lo relacionado a sus compras públicas, pues nunca licitó ni dio cuentas de sus adquisiciones mientras estuvo vigente la Ley 323, que ordenaba que debiera hacerse a través del invisible Ministerio de Defensa.

Para agravar, el presidente Daniel Ortega les dio luz verde para comprar sin  controles fiscalizadores en la Ley 737, que fue propuesta por el gobernante y aprobada por la mayoría de los diputados en octubre de 2010.

Un enorme poderío económico
El estudio de Marenco, para el cual el IPSM se negó a brindar entrevistas e información,  señala que el patrimonio de ese cuerpo está constituido, según el Libro de la Defensa de Nicaragua, por las siguientes fuentes:

La aportación inicial del Ejército para el Fondo de Pensiones (venta de helicópteros y cohetes a Perú y de radares a Ecuador), las aportaciones que el Estado le hiciere, a través del Presupuesto General de la República, las aportaciones, cuotas y contribuciones obligatorias que de conformidad con la ley le corresponda, las donaciones, cuotas y aportaciones voluntarias para planes que opera el Instituto, herencias y legados que le sean hechas y sean por este aceptadas, y, de igual manera, por las rentas e ingresos que genera su propio patrimonio.

Las empresas y propiedades del IPSM son de tres tipos: 1) Las heredadas de los 80 y que son de su completa propiedad (Coniasa, Fetesa, etcétera), 2) Las empresas donde el IPSM es socio (Banco de Finanzas, Metropolitana de Seguros, ahora grupo ASSA), y 3) Las instalaciones, complejos y terrenos militares que hacen parte de su patrimonio.

“Al estar interconectadas las empresas entre sí, retroalimentarse mutuamente y el contratar periódica y sistemáticamente entre sí, es una de las principales características de las empresas asociadas al IPSM”, dice el documento.

El caso de sus dos empresas de construcción: Construcciones Nicaragüenses Asociados, Coniasa, e Inmuebles Nicaragüenses S.A., Innicsa, “es paradigmático” que ambas contratan, incluso, con el Ejército de Nicaragua, el Estado de Nicaragua, y para la adquisición de casas en más de diez urbanizaciones.

Para ello es posible obtener financiamiento por la vía del Banco de Finanzas, perteneciente al mismo conglomerado económico. Asimismo, las empresas ferreteras, las empresas de materiales de construcción y de cemento, Holcim, todas asociadas al IPSM, hacen de este grupo económico un verdadero conglomerado nacional de gran poderío económico.

 

Exitosa cadena productiva
El IPSM, indica Marenco, actúa “como una verdadera cadena productiva que va desde la obtención de los materiales de construcción hasta el otorgamiento del crédito hipotecario y el aseguramiento de la vivienda”.

“Las empresas asociadas al IPSM cuentan con activos superiores a los cien millones de dólares, pues incluye a Holcim, una empresa cementera transnacional cuya filial regional cuenta con activos superiores a los US$7 millones; un Banco (BDF) con activos al 31 de diciembre de 2007, de US$393 millones; un Fondo de Pensiones con más de US$29 millones de activos; dos empresas constructoras con más de 15 urbanizaciones residenciales desarrolladas, y proyectos turísticos y comerciales; empresas ferreteras y de materiales de construcción, un hospital militar y otro hospital por construirse valorado en US$54 millones, en donde el IPSM invertirá US$9 millones”, revela.

De igual modo, el IPSM cuenta con una exitosa empresa de seguridad privada, Ultra de Nicaragua, Ultranic; la aseguradora Metropolitana de Seguros, con acciones en empresas y granjas camaroneras; con presencia en la industria del calzado y metalmecánica, con una plaza comercial en Managua --Plaza Caracol--, una tienda por departamentos y un supermercado.

El IPSM, indica el documento de Marenco en sus conclusiones, tiene vínculos con grupos económicos regionales asociados al BDF, como el grupo ASSA de Panamá, y está desarrollando una estrategia regional de inversiones que a la fecha en que se elaboró ese informe (2007), incluía más de US$8.5 millones colocados en la Bolsa de Valores de Wall Street, e inversiones en bienes raíces en Panamá.

“El 60% de las inversiones del IPSM se concentran en certificados bancarios (depósitos a largo plazo con ganancia de interés) y en inversiones en el exterior, lo que indica una clara expansión hacia el extranjero, una regionalización de sus inversiones y una menor presencia en el país, azotado por un deterioro en el clima de negocios”, dice el informe.

¿Qué pasó en 2008?
Pero agrega que por tratarse de un Fondo de Pensiones que cubre a casi 2,000 oficiales activos del Ejército de Nicaragua, hay expertos que consideran conveniente que la inversión en acciones que cotizan en Bolsa, se haga con un sentido más conservador para correr menos riesgos, ya que --como se ha documentado-- varias de estas inversiones son de alto riesgo y están sujetas a la alta volatilidad de los mercados. A estas alturas, se desconoce el efecto que tuvo la crisis financiera mundial de 2008 en las inversiones del Ejército.

Marenco también mencionó que el IPSM se ha visto involucrado en múltiples ocasiones en conflictos de propiedad, como el caso de los hermanos Urbina Rivas, que de acuerdo con una investigación de END, fueron despojados de varias manzanas de tierra en Carretera a Masaya, con una serie de artimañas legales, y las tierras frente al condominio donde habitaba o habita el general Humberto Ortega y otros casos similares.