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Pese a los intensos esfuerzos de fuerzas combinadas del Ejército de Nicaragua, Policía y autoridades ambientales, los comerciantes ilegales de madera y especies siguieron depredando los bosques con fines comerciales, y sumiendo al país en una mayor degradación de sus recursos naturales.


De acuerdo con la Memoria Anual 2010 del Ejército de Nicaragua, durante el Plan de Protección de los Recursos Naturales, junto a autoridades ambientales y a la Policía Nacional, se reportaron acciones de defensa del medio ambiente en diferentes puntos de control ambiental para proteger las reservas de la biosfera de Bosawás y de la Isla de Ometepe, restringiendo el tráfico ilegal de madera y especies, así como la acción depredadora sobre los bosques.


Mediante la realización de 16,589 operaciones se logró ocupar 511,121 pies tablares de madera extraída ilegalmente; 9,911 piezas sin procesar, 734 tucas y 20 medios de transporte, que fueron entregados a las autoridades civiles para su procesamiento penal.


Para el científico ambientalista Kamilo Lara, las cifras del Ejército son alentadoras en cuanto a que las realiza una institución que no es especialmente la encargada de vigilar los recursos, pero el dato en sí, a su criterio, no refleja en toda su magnitud el drama de la destrucción ambiental.

Los puntos ciegos
Dijo, por ejemplo, que solo para lograr los 511,000 pies tablares, se tuvieron que cortar alrededor de 1,205 árboles de maderas preciosas de las zonas de reserva donde crecen. A eso se suman 9,911 árboles cortados y capturados sin procesar, así como al menos 800 árboles cortados y reflejados en las 734 tucas capturadas por el Ejército.


“Esas cifras son significativas en cuanto a que las realiza una institución que es parte de un plan específico, pero que se hicieron en puestos de controles ordinarios, no en los puntos ciegos, es decir, que es apenas una muestra de un desastre ambiental mayor que tiene un subregistro gigante”, dijo Lara.

“Eso demuestra que hay un fuerte movimiento de los traficantes de maderas y depredadores, que se aprovechan de las faltas de controles para desaparecer los bosques por provecho económico”, denunció, agregando que “lamentablemente no existen todos los recursos necesarios para frenar a los depredadores de nuestros bosques”.


Dijo que solo en la Costa Atlántica, en la zona de las minas y en Bosawás, la detección de madera ilegal y posterior subasta pública, es superior a las cifras presentadas por los militares, y que se reflejan en la cantidad de hectáreas de bosques que cada año desaparecen del país.

Batallón ecológico
Estas cifras fueron anteriores a la creación de un Batallón Ecológico que el Ejército de Nicaragua lanzará a operar con más de 500 miembros en 76 reservas de todo el país, a partir del segundo semestre de este año.


Según cifras citadas por el científico y asesor presidencial en medio ambiente, Jaime Incer Barquero, sólo por reforestación, Nicaragua ha perdido más del 50% de su cobertura boscosa en los últimos 50 años, y eso ha repercutido en la sequía del 60% de los principales ríos del país.


El futuro del país, en materia ambiental, es excepcionalmente aterrador: los ríos secos, lagos, lagunas y pozos contaminados, y los bosques arrasados, por lo cual, la última fuente que saciaría la sed de las próximas generaciones será el lago Cocibolca, si es que frenamos a tiempo su contaminación.