•   San José, Costa Rica  |
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La misión de Enrique Castillo como embajador costarricense ante la Organización de Estados Americanos concluyó. Será sustituido por el actual embajador en Colombia y agente de este país en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Edgar Ugalde.


El puesto de Ugalde sería asumido por José María Tijerino, a quien la mandataria le aplicó la “tijera” como titular del Ministerio, cargo que desempeñará desde el primero de Mayo, Mario Zamora.


Todos estos nombres son conocidos para muchos nicaragüenses. Ugalde, Castillo y Tijerino fueron protagonistas del reciente conflicto por isla Portillos o Harbour Head. Los dos primeros mantuvieron un lenguaje hostil contra Nicaragua, contrario a la modestia de Ugalde quien además representó a su país en la demanda por derechos de navegación del nicaragüense Río San Juan, sentencia que dictó la Corte en 2009.


Costa Rica también hará cambio en países como El Salvador, Guatemala, Japón, Rusia y Singapur.


“En este sentido, oportunamente también se informará sobre los nombramientos de los señores José María Tijerino, Álvaro Ferrandino, Fabián Segura, Hubert Méndez  y Álvaro Cedeño, quienes se integrarán al Servicio Diplomático del país”, informó la Cancillería.


En el caso de las rotaciones o reemplazo de embajadores, la Cancillería asegura que se realizan a petición de los propios diplomáticos, aunque no deja de generar suspicacia en momentos en que la mandataria Laura Chinchilla realiza cambios en su gabinete debido al primer aniversario del gobierno.


Además, porque hace unas semanas se reveló una auditoría interna en la Cancillería donde se revela los ambientes de “terror” y de “malestar” en los cuales laboran los funcionarios, además de las quejas de “favoritismo” en algunos nombramientos.


“Algunos colaboradores son beneficiados con becas y con nombramientos en el exterior; suele darse permiso por amistad, lo mismo con las vacaciones”, dice el informe publicado por medios locales.


Además del informe, hay diplomáticos del servicio interno que reprueban al canciller René Castro y al vice Carlos Roverssi, por nombrar, según ellos, a personas allegadas destinadas a profesionales calificados y de carrera.