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La Policía Nacional a última hora decidió ampliar el perímetro de seguridad para los cientos de personas que asistieron a la marcha oficialista del viernes. Esto aumentó los embotellamiento que sufrieron los conductores, que de por sí ya era mayúsculo por la gran cantidad de buses en que se transportaban los empleados públicos a la llamada “Plaza de las Victorias”.


Se esperaba cerrar hasta la Rotonda de Cristo Rey, pero los oficiales por órdenes gubernamentales extendieron el perímetro de seguridad hasta los semáforos de El Riguero.


El conductor José López lamentó el cierre de las vías, pues aseguró que eso le implicó el gasto de un litro más de combustible por todas las vueltas que tuvo que dar o por los largos ratos que tuvo que estar “atascado” en los embotellamientos. Los buses que se encontraban aparcados a lo largo de la carretera “ayudaban” al congestionamiento.


Otros conductores cuestionaron que los oficiales estaban dándole acceso a vehículos seleccionados, mientras otros, por tratar de salir del área de la marcha fueron multados.