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La histórica y simbólica “Plaza de la Revolución” ha pasado a un segundo plano para los dirigentes del Frente Sandinista, y la han suplantado por la nueva e improvisada “Plaza de las Victorias” o “Plaza del Fraude”, la que trae dolores de cabezas a decenas de empresarios y a miles de automovilistas.


El sociólogo, economista y analista político, Óscar René Vargas, consideró que la “Plaza de la Revolución” representó el triunfo del Frente Sandinista apoyado por el pueblo, y que tenía una dirigencia más amplia, pues la misma hoy en día fue reducida.


“El Frente ha tenido una sustitución de esa dirección política y de los cuadros relevantes de esa época del 79, por otra dirección que debe tener su propio símbolo y su propia plaza, y eso es lo que representa la nueva Plaza de las Victorias, es decir, un nuevo símbolo de una nueva dirección política que se marca a partir de las elecciones municipales de 2008… en la Junta de Reconstrucción Nacional, y la directiva nacional eran unas 20 personas, ahora ya no quedan ni cuatro de ellas”, explicó Vargas.

Buscan modernización
El investigador cultural e historiador, Wilmor López, consideró que la utilización de la “Plaza de las Victorias” por parte del sandinismo se debe a la modernización. “La han convertido en simbólico por la escultura que está allí de Alexis Argüello, y están buscando la modernidad por la presencia de la juventud y buscando símbolos nuevos, en el sentido de los colores, de las manifestaciones”, aseveró.


López criticó que la juventud que llega a estas actividades no sabe nada de la revolución sandinista. Indicó que a dicha plaza hay mejores accesos y más seguridad, a diferencia de la “Plaza de la Revolución”.  

Error lo han cometido todos
Para Vargas, el Frente está buscando cómo reemplazar la historia y la imagen que tuvieron en la década de los 80, y posiblemente captar el voto joven. Recordó que en nuestro país apenas 3 de cada 10 pobladores en edad apta para laborar cuentan con un trabajo formal, y que los obreros del sector público, históricamente, han sido abusados.


“Esto no es una prerrogativa que hace el Frente Sandinista, esto es parte de la cultura política de Nicaragua; lo ha hecho Alemán, Bolaños, Somoza, todos han presionado al trabajador estatal para que asista a las actividades partidarias”, señaló Vargas.